miércoles, 25 de junio de 2008

Sueños rotos

En mi sueño,
tú y yo corremos hacia un acantilado,
cogidos de la mano,
felices de saber que saltaremos juntos
y que la magia de nuestro amor nos hará volar...

Pero al llegar al borde,
yo salto y tú te quedas parado,
mirando como caigo... ¿Por qué?
Fuiste tú el que me animó a saltar contigo
y ahora me dejas caer sola,
diciéndome adiós desde arriba.

Y mientras caigo,
con lágrimas en mis ojos,
pienso que hay algo que tú no pareces saber.

No es la primera vez que me pasa,
y seguramente no será la última.

Soy como el Coyote.
Sí, llegaré al fondo del abismo
y me estamparé en la mierda,
levantando una nubecilla de polvo,
pero luego me levantaré
y volveré a perseguir Correcaminos.

1 comentario:

Maldita inocencia dijo...

USTED SE HA IDO...

Usted se ha ido. Pero tampoco conviene dramatizar
las cosas.

Cuando salgo a la calle,
aún me quedan muchas tapas risueñas en el tacón,
y mis medias de malla consiguen reducir la cintura
de la tristeza
si su ausencia va silenciándome en una resaca
de escarcha.

O sea, que no estoy tan mal.
Porque yo podré ser de vez en cuando un eclipse. Pero
nunca
un eclipse sin sangre de luz.

Almudena Guzmán

Te mando un beso grande Nikki