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viernes, 19 de marzo de 2010

El día después

Lo confieso: estoy destrozada. Me duele hasta cuando respiro, me duele hasta cuando pienso....
Ya sabía que no estaba nada en forma, y también asumía que tendría agujetas, pero...uffff!....

Llegué tarde a mi primera cita "seria" con Andy. Salí demasiado justa de casa (un cuarto de hora hasta la estación, tres cuartos de hora hasta Barcelona... No pensé en que el tren no iba a estar ahí esperando a que yo llegase para marchar...). Pero como vi que no lo conseguiría a tiempo, le mandé un mensaje avisándole. Me mandó un "ok" con muchas risas. Después de todo, la que se fastidia y paga una hora entera y sólo usa tres cuartos soy yo...

En el gimnasio, me dieron una taquilla y una toalla. Los vestuarios femeninos siempre me han dado un poco de grima, esas chicas estupendas desnudas secándose el pelo me hacen sentir que no pertenezco a ese lugar. Dejé mis cosas y volví con Andy, pues ya venía cambiada con la ropa de deporte desde casa. Me explicó primero la dieta que ha preparado para mi. Mañana mismo empiezo con ella, en cuanto compre todo lo que voy a necesitar. Por suerte para mi, mi nevera está vacía de posibles tentaciones. Casi comienzo de cero.

Calenté diez minutos caminando rápido en la cinta. Luego fuimos pasando de una máquina a otra, ejercitando piernas, pecho, espalda y abdominales (o "abominables", como él los llamó, haciéndome reír un montón...), haciendo ejercicios en el suelo y en banco, en algunos casos con pesas, controlando en todo momento mi posición, que hiciera bien los movimientos, contando mis repeticiones, vigilando que hiciera los estiramientos correctos tras el ejercicio. Me dijo que era más bien una "toma de contacto", para ver que tal reaccionaba mi cuerpo, ya me avisó que hoy tendría muchas agujetas y que mañana me acordaré de él y de toda su familia.... Es un encanto, me hizo sentir super cómoda y arropada, me explicó muy bien todo y no fue excesivamente estricto.

Cuando terminó mi hora, apareció la chica con la que él iba a trabajar a continuación (de nuevo, mi amiga del Facebook!) y él me preguntó si podía quedarme a hacer un poco de cardio por mi cuenta un rato más. No tenía ninguna prisa por volver, así que me quedé, haciendo un cuarto de hora de elíptica y diez minutos de cinta.

La elíptica, para quien no la conozca, es una máquina con unos pedales grandes donde se ponen los pies, que van unidos a una rueda. Tipo bicicleta pero de pie. Unas barras donde agarrarse hacen que mantengas el equilibrio, a la vez que ejercitas la parte superior del cuerpo. Creo que es algo así como hacer esquí de fondo, como correr pero sin hacer impacto en los pies, algo que no puedo/debo hacer dados mis "espolones" y el terrible dolor que eso me supone. Vamos, una máquina del demonio, absolutamente criminal....

Sentía mi corazón a todo ritmo, la cara rojísima y sudorosa, las piernas al borde del colapso. Iba parando para recuperarme un poco, pero se me hizo durísimo.... Andy me iba preguntando cómo lo llevaba y me iba dando ánimos.... ¡Quince-horribles-y-largos-minutos!... Después, a la cinta...

Al terminar los diez minutos de cinta, me fui para el vestuario. Mi ropa estaba chorreando de sudor. ¡El agua de la ducha y el jaboncito nunca me habían sentado taaaaaan bien! A duras penas conseguí vestirme con la ropa de calle que había traído.

Me despedí de Andy hasta la semana que viene.

La estación de tren está junto al gimnasio, pero casi tuve que arrastrarme hasta el andén, mis piernas apenas eran mías.... Llegué a Terrassa cerca de las diez de la noche. El último autobús había pasado ya.... y hasta mi casa hay ese cuarto de hora que mencioné al principio...¡ahora cuesta arribaaaaaa! Diossssss..... Arf! Arf! Pero me sentía extrañamente animada, orgullosa de mi misma, capaz animicamente de volver a hacerlo todo. Incluso me puse a bailar en el ascensor. Una vez en casa, me desplomé en mi querido sofá, incapaz de prepararme cena ni apenas moverme y, tras un ratito, me fui a dormir...

Hoy no he parado de quejarme en el trabajo y mis compañeros se han reído mucho conmigo. Más de una ha dado por echo que estoy que no me puedo mover porque me he pasado la noche follando como loca, vaya fama tengo jajaja ¿Agacharme? ¡Un suplicio! Casi no puedo ni sentarme. Se me ha caído un euro al suelo al dar un cambio y casi lloro cuando he tenido que bajar a buscarlo....

No me importa aguantar las agujetas, me recuerdan lo bien que me he portado, el esfuerzo realizado y mis objetivos a conseguir, pero los pies me estan matando. Y contra eso no puedo hacer nada. Por suerte, el lunes que viene tengo hora para hacerme las plantillas nuevas....

miércoles, 17 de marzo de 2010

Hoy no me puedo levantar

No, no es que ayer me acostara muy tarde (que es que si) y hoy esté cansada (que es que también), es que ayer fui a ver el musical "Hoy no me puedo levantar", una obra teatral montada a partir de las canciones del mítico grupo de los 80, Mecano, con el beneplácito de Nacho Cano....

Pasé por casa apenas para comer, ducharme y cambiarme de ropa. Salí disparada hacia la estación. Había quedado a las seis con Andy en Sants y, como tanto esa zona como el centro son imposibles para aparcar, y están bien comunicadas con el transporte público, pues había decidido mejor moverme en tren. Iba con el tiempo justísimo.... y para acabar de rematarlo, al llegar a la estación, una chica me obstruyó el camino y no me dejó bajar las escaleras mecánicas.... y llegamos al andén a tiempo de ver cómo se marchaba sin nosotras. Estuve el cuarto de hora siguiente lanzándole miradas asesinas.... Llamé a Andy para decirle que llegaria tarde... El trayecto se me hizo pesado, entre los nervios de no ser puntual, que me da mucha rabia, una chica que hablaba en un tono muy alto, como si quisiera que todo el vagón escuchara sus miserias y mi puñetero mp3 que lleva algunos dias funcionando bastante mal: los auriculares no hacen bien contacto, a veces se oyen, a veces no, a veces por uno sólo... Y el cacharro además se queda encendido cuando lo apago y me gasta toda la pila, como descubrí que había sucedido otra vez y no llevaba ninguna de repuesto, así que terminé escuchando la música que llevo grabada en el movil....

Andy es entrenador personal, nos conocimos a través de un amigo común. Para cuando llegué a su gimnasio, ya estaba liado con una clienta, a la que casualmente también conozco de Facebook, ¡que pequeño es el mundo!, pero pudo dedicarme un ratito para organizar nuestro próximo encuentro. Voy a ponerme en sus manos para empezar en serio con mi ejercicio y dieta... ¡Que miedo!

Sabía que el musical duraba tres horas, así que me paré a comprar un rico bocadillo en Pans & Company y luego tomé el Metro hasta la Plaza Catalunya. Antes de entrar, incluso me dio tiempo a cotillear unos nuevos auriculares en la Fnac... pero no encontré ningunos que me gustaran.

El Teatro Tívoli es grande, pero sencillito, no me dejó con la boca abierta.


El musical cuenta la historia de dos amigos de pueblo que van a Madrid a intentar hacerse famosos con la música, forman un grupo y triunfan. Hay historias de amor, traiciones, celos, drogas y muerte, todo bien enlazado con las preciosas canciones que ya son inolvidables.










Hubo muchísimas cosas que me gustaron especialmente: la actuación de la equilibrista sobre el público, las espectaculares luces que adornaban "Hijo de la Luna", el actor Marcos Rodríguez, que está que se sale en el papel de Colate, absolutamente impresionante en "Perdido en mi habitación" o "No es serio este cementerio". Las coreografías y los bailarines son geniales, el número de "Laika/Salvador Dalí" es una pasada... No me gustó el actor principal, el que hacía de Mario, lo encontré desafinado y gritón.... Pero el que se haya planteado de ir a verla, yo la recomiendo mucho, aunque me lo pasé mejor en "Fama"....



Cuando acabó la función, salí corriendo a ver si pillaba el último tren para Terrassa. Al entrar en el vestíbulo de la estación, ya vi que la cosa no pintaba bien. Muchos indigentes y drogadictos, preparandose para pasar allí la noche. Ya no había trenes. ¿Y los Ferrocarriles Catalanes? Ya tenian la puerta cerrada... Ups! ¿Y ahora qué?


Me acerqué a la parada de taxis. El taxista me indicó que tenia que coger primero el que estaba en la segunda fila de la calle. Al asomarme al interior para preguntar, vi que era un chico negro. La verdad es que me dejó un poco descolocada...


Fuimos todo el camino conversando. Era simpático. Congoleño de origen, viviendo en Mollet, con familia lejana en mi ciudad, su nombre era Buba, como el de las gambas de "Forrest Gump". Al llegar a la puerta de mi casa, me apuntó su dirección de mail y su teléfono, me dijo que le gustaría volver a verme. Le dije que se quedara el cambio de los casi 50 euracos que costó la carrera, por la molestia de tener que traerme tan lejos....


Sinceramente, no tengo intención de llamarle. Como dice una frase que me gusta mucho: "no calientes lo que no te vayas a comer". No me pareceria justo darle esperanzas de algo conmigo cuando no hay ninguna posibilidad....