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jueves, 28 de octubre de 2010

Objetos Personales: Cortapastas de Halloween

Cada año lo mismo.

Se va acabando el mes de Octubre.

Y yo me acuerdo de mis cortapastas con forma de figuritas típicas de la fiesta (un gato, una bruja, una calabaza...) y pienso: "¡voy a hacer unas ricas galletas de Halloween!"

Y entonces me doy cuenta de que se quedaron en la casa de Fran, mi ex.

Maldición!



Pero este año he decidido ponerle remedio y comprarme unas.

Busqué en Ebay las mismas que ya tenía y no me fue dificil localizarlas a un módico precio.

Entonces te asaltan las dudas.

¿Porqué pagar por una cajita de seis cortapastas....¡cuando por un poquito más te puedes llevar un cubo de 18!?



¡Adjudicado!



Así que, ¡aqui están! no volveré a pasar un Halloween sin mis galletas con formas terrorificas.

(Y si lo paso será porque no las quiera hacer, no porque no pueda, ala!)

jueves, 22 de abril de 2010

Dos dias y medio en Alicante

Por un momento, pensé que no llegaría a tiempo....


Me cambié de ropa al terminar mi jornada a las tres de la tarde y salí pitando con mi "trolley". Un cuarto de hora más o menos hasta la estación de Terrassa y casi una hora de trayecto hasta Barcelona. Mi tren para Alicante salía a las cinco.... Justísimo...


Al llegar al andén, ya vi que algo no iba bien: todas las lineas hacia Barcelona terminaban en Sant Andreu Arenal, debido a las obras del AVE en la estación de Sagrera. Eso quería decir que no podría hacer mi trayecto directo hasta la estación de Sants para coger mi tren hasta Alicante, tendría que hacer obligatoriamente un transbordo, lo que me haría perder valiosos minutos....


Todo el trayecto estuve debatiéndome entre tomar el metro de Fabra i Puig hasta Sagrera y allí cambiar a la linea azul hasta Sants o continuar en la roja hasta Clot y allí cambiarme a un tren hasta Sants.... No tenía ni idea de los horarios de trenes, así que fui sobre seguro, que los metros pasan cada tres minutos y me decidí por la primera opción, aunque fuera algo más movida (subir y bajar montones de escaleras, patearme varios largos pasillos...) Casi me tiro de los pelos cuando vi que también la linea azul estaba en obras y iba algo lenta...Aaaarrggghhh!!!! ¡¡Que no llegooooo!! ¡¡Vamos, vamos, vamoooos!!
El Talgo cierra sus puertas dos minutos antes de su salida, pero a menos cuarto yo ya estaba allí, sudando como una cerda, después de haber corrido por los andenes de media Barcelona, ¡pero a tiempo! ¡Alicante, allá voy!


Algo más de cinco horas de trayecto. Escuché música en mi mp3 hasta que me dolieron los oídos, contemplé paisajes hasta que se hizo de noche, me comí un bocadillito que traia preparado y bebí refresco de fresa del Mercadona, vi una película muy tonta de la que desconozco el título ni tengo interés en averigüar, estuve terminando de leer el libro de Zulema Serrat "Inteligencia Sexual".... Incluso tuve un pequeño percance: mi querido collar de bolitas blanco y transparente se rompió y casi pierdo mi colgante del Dragón que me regaló Xavi. Por suerte logré salvarlo, al quedarse enganchado dentro de mi sujetador.
Llegué pasadas las diez y media de la noche.


En la estación de Alicante me esperaba Andrés. Mi primera impresión fue que era mucho más bajito de lo que esperaba. Embutido en un estrechísimo tejano, botas vaqueras, una camisa verde oliva, y una chupa negra, tenía un aspecto juvenil. Su voz y su manera de hablar resultaban delicadas.


Me acompañó paseando hasta mi hotel, el NH Cristal, situado apenas a quince minutos de la estación, en una zona muy céntrica. Me registré y subimos a dejar mis cosas en la habitación, que era minúscula, con una camita sólo para una persona. Luego fuimos a cenar a un cercano restaurante de estilo italiano. Compartimos una pizza vegetal para los dos. Charlamos mucho. Luego volvimos al hotel.


Descubrí que tiene un culete estupendo y unas preciosas piernas.... y aunque no fuera un gran amante, le puso bastante empeño....


Después se fue a dormir a su casa y yo me quedé un rato viendo la tele antes de dormirme.


La mañana del domingo, nos encontramos a eso de las diez y media y nos fuimos a desayunar. Vestía el mismo conjunto de tejano y camisa verde, aunque esta vez había dejado su chaqueta en casa. Me comentó que sus padres pensaban que ese "look" le hacía parecer un macarra.... Pero a mi me parecía muy tierno. Me hizo recordar a Jordi (al que Fran llamaba despectivamente "El Chabola") uno de mis ex de quinceañera, que sólo tenía un jersey y un pantalón "modernos"... Tengo una gran deuda con él, espero encontrarlo algún día... Pero esa es otra historia :P


Cogimos un taxi y nos acercamos a su casa. Me enseñó el locutorio desde el que se conecta, justo frente a su puerta e incluso entramos y me presentó a la mujer del dueño. Es el suyo un inmueble muy antiguo, sin ascensor. Allí habían vivido sus abuelos, que lo criaron, y ahora pertenecía a sus padres, aunque vivían solos su hermana y él. Estaban de reformas, todo patas arriba, lleno de sacos y polvo y cosas fuera de lugar. Pensé en cuantas veces me habré quejado yo de lo desordenado que está mi piso....

Su habitación me dio mucho morbo, incluso le pregunté, provocadora, estirada en su camita, si había pensado muchas veces en tenerme allí... y claro, la respuesta fue sí.... y una cosa llevó a la otra... Ahora tendrá más motivos para soñar conmigo cada vez que se acueste en ella jeje...


Luego paseamos por Alicante bajo un sol estupendo, cogiditos de la mano, hablando un poco de todo.
Me gustó lo animada que estaba la gente, la sentí una ciudad muy viva. En muchos rincones, me recordó a mi querida Barcelona, los puestecillos de artesanos en la Explanada (iguales a los de la Rambla Santa Mónica), la zona portuaria, con un gran casino, las enormes playas llenas de gente...


Me llevó a un centro comercial llamado Panoramis desde el que me enseñó el lugar donde él trabaja, justo a su lado. Comimos en un bonito restaurante con vistas al puerto un rico "arroz a la alicantina" (una paella de pollo y marisco).


Luego seguimos paseando por la playa, que estaba llena de gente. A media tarde, al comentar que tenía mucha sed, fuimos buscando un sitio donde tomar algo y acabamos de vuelta en el Panoramis y por fin nos sentamos en una terracita a tomar un refresco. Mi pie ya casi me tenia gritando de dolor, pero aunque me quejé un poco, no quería hacerme pesada.


De vuelta en el hotel, tuvimos una sesión muy muy larga de sexo. Exageradamente larga, a mi parecer... Cuando alguien lo hace durar demasiado, me agobio. Pienso que no está disfrutando lo suficiente como para dejarse llevar por las emociones....


Cenamos en un chino y nos fuimos de fiesta por la zona de locales, que me gustó un montón. Bailamos algo y tomamos una copa en uno de ellos, "La Biblioteca", que tiene tres pisos, hasta más de las dos de la mañana.


A la vuelta, dimos con un sex-shop que estaba abierto y entramos a curiosear. Le pregunté al chico del mostrador si tenían mi película y se produjo un momento muy cómico: la tenía para alquilar, guardada en una cajita de plástico negro y, al abrirla, miró la foto del disco, luego a mi, otra vez al disco y dijo "¡alaaa!" jajajaa Saludé con la mano diciendo "¡Hola! Soy yo..." Me comentó que estaba teniendo muy buena aceptación, que la alquilaban mucho. Andrés botaba a mi lado como un niño, preguntando si la podía comprar. Y se la llevó, a pesar de que no tiene DVD para verla.... Le puse una dedicatoria y un beso. ¡Mi primer autógrafo!



El lunes desayunamos juntos y cogimos el Tram hasta Benidorm. De nuevo, Andrés vino con su ropa "de macarra", cosa que ya me sorprendió: no se, yo venía de Barcelona para tres días con una maleta con varios conjuntos y él, que vive aquí, no se había cambiado ni una sola vez, creo que es importante la imagen que das cuando se trata de seducir a una persona en tan poco tiempo.... Y no es que, como aquel Jordi de mi juventud, no tuviera nada más, porque el día antes en su habitación me había estado enseñando su armario... Por cierto ¿quien hace eso con las visitas?....

Impresiona la cantidad de hoteles que hay en Benidorm. Y la de gente mayor. Había una buena caminata hasta la zona central, pasamos por muchísimos puestecillos de recuerdos, también de ropa, donde me compre varios conjuntos muy sexys y muy bien de precio y un imán para la nevera. El pie me estaba matando, en varias ocasiones le pedí a Andrés que nos sentáramos un rato para descansar. Llevaba ya varios días forzándolo y estaba llegando a mi límite.
Nos hicimos fotos en la Plaça del Castell y terminamos comiendo en un restaurante muy de diseño llamado Endavant: unos "escamarlans" (cigalas), de nuevo una paella, muy sabrosa y un postre de fruta variada... Un sitio de buena cocina y excelente servicio, que recomiendo absolutamente.

En el sofisticado baño del restaurante


Luego seguimos dando vueltas por el centro. A eso de las siete ya no aguantaba más, le pedí que volviéramos para la estación del Tram. Me dijo "por allí", señalando justo por donde habíamos venido. Yo sabía, sin lugar a dudas, que "por allí" no era, no quería seguir forzando el pie, que me dolía a rabiar y, casi sin darme cuenta, por el cabreo, el desánimo, el dolor, empecé a llorar, lagrimones gordos como puños. "¿En serio te duele tanto? Pensaba que lo decías de broma..." Si las miradas mataran.... Se puso todo nervioso, consciente de su error. Nos metimos en una granja, desde donde Andrés llamó a un taxi, que nos acercó a la estación, que estaba realmente lejos. No hubiera llegado andando....

El camino de vuelta, casi sin hablar. Andrés disculpandose una y otra vez, yo quitándole hierro al asunto. Me acompañó a la habitación, estuvo un rato y luego volvió a su casa. Se ofreció mil veces a acompañarme de madrugada hasta el tren que me llevaba de vuelta a Barcelona, pero preferí moverme a mi ritmo.
El viaje de regreso a Barcelona se me hizo bastante pesado. Sobre la una ya estaba en mi casa. Un poco de relax y de vuelta al trabajo.
Aunque Alicante me ha encantado y pienso volver, llegando incluso un poco más lejos, hasta Orihuela, lo que ha sido mi encuentro con Andrés me ha dejado bastante decepcionada. No es mal tipo, a pesar de todo me pareció atento y cariñoso pero, a estas alturas de la película, no puedo estar cuidando de un "niño" de 44 años, que apenas sabe nada de la vida. Seremos amigos, quizás nos volveremos a ver.... pero no va a ser el que me haga perder la cabeza.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Aires nuevos

El día amaneció muy gris. Al recibir la contestación de Juanma a mi mensaje de "Voy a verte hoy?" con un "Estoy en cama, llevo dos días con fiebre. Lo siento", yo también me sentí gris. Musa me mimaba, buscando mi cara entre las sábanas, lamiendo amorosamente mis lágrimas de tristeza. Sabía que tenía que levantarme, pero me sentía incapaz. Sólo el pensar que me había gastado un dinero en la actividad que había contratado me hizo salir al fin de la cama. Pero a punto estuve de no ir.


Decidí ir en tren porque sabía que la zona no es demasiado buena para aparcar. Reencontrarme con mi habitual trayecto ferroviario me hizo animarme un poquito, llenándome los ojos de los paisajes conocidos, redescubriendo en ellos pequeños detalles nuevos.


"Aire de Barcelona" son unos baños árabes en la zona del Born. Lo que se suele conocer como un Spa Urbano. Tras una enorme puerta de madera antigua, una recepción cálida y acogedora, donde me recibieron, comprobaron mi reserva, me colocaron una pulsera roja y me hicieron pasar al vestuario de mujeres. Allí una señora muy amable nos iba recibiendo, explicándonos cómo funcionan las taquillas automáticas. En cada taquilla, una toalla y unas zapatillas antideslizantes. Guardé mis cosas, me puse el bañador (triquini, en realidad), me recogí la melena y me indicaron por donde debía salir para dirigirme a la zona de aguas.


Una chica muy agradable me enseñó el recinto, explicándome las características de cada una de las piscinas, y algunas indicaciones de utilización, como dónde dejar mi toalla, o que se ha de hablar en voz baja.



Empecé por una gran piscina de agua templada, justo a la temperatura del cuerpo. Me arrebujé en un rincón, relajándome con la música y el tenue ambiente, iluminado por las velas y una filtrada luz natural. Techos abovedados, paredes de ladrillo de aspecto antiguo, poca gente, unas ocho o nueve parejas en total en el recinto, todo hace que sea un lugar muy íntimo.

Luego pasé a una piscina de agua caliente y de ahí a una de agua fría, en la que no pude sumergir más allá de la pantorrilla, aunque me remojé con las manos el resto. Tonifica la piel, dicen....


Estuve estirada un rato en una zona de bancos de piedra que están calientes, una sensación realmente agradable. Ante los bancos, mesitas bajas con vasos de plástico, jarras de agua fresca y teteras con te a la menta. Me reí mucho al descubrir que, en el interior de una gran pilona de piedra estaba escrito el número "222"...


Una visita al "hammam", baño de vapor ligeramente aromatizado. No más de diez minutos, como me explicó la chica. Justo en la parte de atrás, una zona más oscura donde, sobre mármoles calientes, se efectúan masajes. A su lado, encerrado entre cristaleras para amortiguar el ruido, un enorme "jacuzzi" burbujeante.


Donde más disfruté fue en el "flotarium", una piscina de agua salada, donde abandonar el cuerpo tranquilamente, pues flotas con mucha facilidad y la relajación es absoluta.

Al cabo de casi hora y media de remojos varios, me llamaron para que acudiera a otra zona con camillas, donde otros masajistas estaban trabajando. Me tocó un chico que me secó con delicadeza, me ayudó a quitarme la parte superior del triquini una vez tumbada y tapadita con otra toalla, me quitó las mojadas zapatillas y me dio un masaje de 25 minutos. Tenía unos pulgares criminales, el muy cabrón, me sentí dolorida en más de una ocasión (y hoy tengo unas agujetas terribles!!!). Me masajeó los pies, haciéndome reír a carcajadas y casi patalear (tengo muchas cosquillas), las piernas hasta bien arriba, las caderas, la espalda, los brazos y hasta las manos...Y la cabeza.... Uff, eso si que fue bien bueno... Me volvió a poner las zapatillas, que estaban calentitas y me dijo que ya podía irme. Estoy tan acostumbrada a que David, mi masajista, siempre me diga que me quede unos minutos tranquila antes de levantarme, que este, al hacer que me levantara tan rápido tras el masaje, consiguió que me mareara un poco. Me di una ducha para quitarme el aceite y disfruté unos minutos más de las piscinas hasta que un chico fue pasando por todas las estancias, tocando una campanita, avisándonos de que era hora de marchar.

Ver a tantas parejitas compartiendo el momento de relax en el agua me hizo acordarme muchísimo de aquella cita tan especial con Jose en las Termas de Montbrió. Y me hizo echar muchísimo de menos a Juanma, me hubiera encantado que compartiera esa experiencia conmigo.

Di una vuelta por el centro de Barcelona, pero ni los lindos escaparates navideños conseguían alegrar mi ánimo. Me compré un bonito calendario para el próximo año y hubiera ido a un par de sitios más, pero el dolor en el pie, mi famoso "espolón", me estaba matando y mi cabeza sólo me repetía que quería volver a casa, así que cogí el tren de vuelta.


Ya eran las diez pasadas, estaba acabando de cenar, cuando me sonó el móvil. Era Ángel, un nuevo amigo, que me dijo si me apetecía que nos viéramos. Y sí, me apetecía hacer algo diferente a mis noches de series "on line"...




Pasó a buscarme por casa. Me lo llevé a tomar una copa por Terrassa, con la mala suerte que esa noche hacían monólogos en el local donde fuimos y tuvimos que irnos a un rincón apartado para poder seguir charlando de lo nuestro.

Lo tiene todo para enamorarme: 35 añitos, morenazo, alto, corpulento, cara de niño: sus rasgos me recuerdan mucho a Fran... Ha viajado mucho, a vivido muchas experiencias. Es hablador, divertido, muy morboso....

Salimos del local tirándonos los trastos muy descaradamente. Una vez en el coche, ya no pudimos esperar, los dos lo teníamos muy claro.... Pero no sabíamos donde ir... Sin presupuesto para un hotel, sin ninguna intención de dejarle subir a mi destartalada casa (que horror!) y muy tarde y lejos para ir a la suya (y traerme de vuelta y volverse a ir...), buscamos algún descampado apartado y oscuro (sin suerte) y acabamos en la puerta de mi casa, despidiendonos hasta la próxima vez.

Pero el deseo era tan intenso, que los besos llevaron a las caricias, las caricias a los magreos ....La forma que tenía de cogerse a mi pelo me volvió loquita, así que nos fuimos al asiento trasero y.... hicimos lo que pudimos... Ríete tú de la escena de Titanic en el coche jeje....

Estoy segura de que tenemos mucho por probar. Es la primera, pero no será la última vez...

Una bocanada de aire fresco...

miércoles, 7 de enero de 2009

Colección de cómics

Tengo un montón de borradores del blog a medio terminar. Voy sacándolos poco a poco, unos en diciembre y otros ahora.

Esto de ir hacia adelante y hacia atrás a la vez me recuerda cuando empecé a coleccionar cómics.

Rememoro aquella tarde, esperando en la puerta del instituto a que fuera la hora para entrar, sola y aburrida en un banco frente a una papelería. Decidí entrar para entretenerme mirando las fotos de las revistas. Y allí, en lo alto de una rejilla, una portada azul, amarilla y rosa me llamó la atención. No había oído jamás hablar de La Patrulla X, pero decidida pedí aquel cómic y me lo llevé. Enseguida los personajes y las situaciones me atraparon, en especial una bruja malvada y sexy llamada Lady Selene y unas chicas muy guapas llamadas Rachel Summers y Amara, con mucha historia tras ellas que yo no conocía...



Así que la semana siguiente, allí estaba, buscando la continuación, conociendo a más personajes, dejando que mi imaginación volara con sus historias, fascinada con aquellos seres con poderes increibles pero con problemas de lo más mundanos... Y ya no dejé de comprarlos, semana tras semana. Y como me interesaba saber cómo habíamos llegado hasta allí, también empecé a comprarlos hacia atrás.

Mi hermano me convenció de que los de Spiderman eran muy buenos y también comencé a coleccionarlos.

A través del correo de los lectores conocimos a un chico llamado Pere, que se obsesionó conmigo, aparecía en mi casa con cualquier excusa y no había manera de que se fuera, me pedía prendas personales (y sé que alguna me robó).... Un día apareció con montones de bolsas. Llevaba su colección de cómics. Me los regaló todos. Spiderman, Secret Wars, Nuevos Mutantes... Había cientos. Algunos muy antiguos, algunos incluso valiosos.

Pasaron los años. Fran y yo seguimos comprando. Ibamos a librerias especializadas, también al Mercado de San Antonio algún domingo. Nuestra colección era impresionante. Pero llegó un momento en el que él dijo basta, que gastabamos mucho dinero y ocupaban mucho espacio...

Al separarnos, él se ha llevado la mitad, los de Spiderman, los importantes.... Pero me da igual, yo me he quedado los que me gustaban: los de Patrulla X, los de mutantes en general, V de Vendetta... Y sigo comprando los que me interesan, yendo a el Salón del Manga, el Salón del Cómic....

martes, 6 de enero de 2009

Nieve

Está nevando aquí en Terrassa.

No me gusta la nieve, me trae recuerdos de hace varios años, que nevó a lo bestia y nos quedamos prácticamente aislados. Los accidentes de coche pasaban delante mismo de mis narices, yo caminaba casi llorando hacia mi casa desde la otra punta de la ciudad, pasando frío, temiendo resbalar, hacerme daño y no poder seguir. Los teléfonos no funcionaban, yo no sabía dónde estaba Fran ni como localizarle, tenía mucho miedo de que le hubiera pasado algo. No teníamos luz, el agua se congelaba en las cañerías. Terrassa era un auténtico caos.
La gente siempre desea que nieve, porque es muy bonito de ver ¡tras los cristales!... pero si se ha de circular por la ciudad, ir a trabajar, ya no es tan bonito. Y luego, cuando se ensucia y todo queda como un barrizal, amontonada en los rincones... puajjj!!


La gran sorpresa es que ha caido el Gordo del Sorteo de Loteria del Niño en mi ciudad, incluso conozco a alguna persona que le ha tocado (yo no he estado entre las afortunadas, sin embargo).
Tampoco los Reyes Magos se han acordado de mi, han debido pasar de largo de mi casa.

Mmmm... Estoy pensando en eso que se suele decir: "Año de nieves, año de bienes"... Espero que tengan razón y este año 2009 sea muy afortunado para mi gente. Y para mi...

jueves, 11 de septiembre de 2008

Insegura


Jose y yo teníamos un plan juntos. Una amiga suya quería conocerme. El problema es que tiene niños a su cargo y no tiene mucho tiempo libre, así que le es imposible quedar los fines de semana. Les propuse quedar el miércoles noche, pues hoy es fiesta en Cataluña y ni él ni yo hemos de trabajar. Al final no pudo ser y él me dijo de continuar con la cita nosotros dos.

Cuando me propusieron hacer unas horas extra el miércoles por la tarde hasta las nueve de la noche dije que sí, pensando que el trabajo me haría olvidar el malestar que siento. Le envié un mensaje a Jose diciéndole que estaría muy cansada para vernos por la noche, que mejor lo dejábamos para otro día. Como si de dos personas distintas se tratase, su primer sms contestándome decía "Ok, vale, no te preocupes"... Al cabo de dos minutos recibo otro "Bueno! que lástima! Me buscaré una esclava para esta noche! Y probar cosas! Fusta, bondage... " No me esperaba menos de él, siempre intentando que me ponga celosa, pero yo no soy así. A pesar de todo sí ha conseguido que no me sienta bien con algo que me dijo, es por eso por lo que en realidad no quiero quedar.

Hace algunos días, mientras charlábamos por el msn, Jose me dice: "estoy mirando tu foto en el blog y uff cariño..." y yo que me sonrío, pensando que lo que ve le gusta y le pregunto: "¿qué foto?" "La que vas con la camiseta roja... cómo te estas dejando..."

Me quedo blanca... einnss???!!! ¡¡¿cómoooo???!! Ya se que he ganado unos kilos pero... creo que hay maneras de decirlo, personalmente, no por la fría Red... No soy capaz de contestar, me he quedado muy sorprendida. Las alarmas suenan en mi cabeza. Esta es una canción que conozco muy bien. Tuve que vivir con ella dieciséis años, y no quiero volver a escucharla nunca: que si te estas dejando, que si te estas poniendo muy gorda, que si no haces nada por remediarlo... Y los desprecios van subiendo de tono con el tiempo y te acaban diciendo que no vales nada como persona ni como mujer... Se acaba el respeto, eres esa cosa gorda y inútil que vive con él, que todo lo hace mal, que siempre está llorando... No, no, no... NUNCA MÁS!!!

Jose se da cuenta de que no contesto. Imagino que se plantea que ha metido la pata y me dice que no le importa que haya engordado, que a él le da igual y cosas de esas. Que le gustaría que si algún día se cruza con su ex, le vea junto a una mujer increíble y que eso le haga sentir mal. Yo le prometo que algún día seré esa mujer y que se sentirá orgulloso de mi.

Pero luego, a solas, no dejo de darle vueltas a las palabras. Yo si algún día me cruzo por la calle con mi ex, me gustaría que me viera que soy muy feliz, no que voy con un chico increíble. Si solo contara eso, tendría que cambiar de chico, escoger a uno mucho más alto, más joven, más guapo, con más pasta... Lo increíble que sea mi chico no podrá ser juzgado por su exterior, yo sabré lo increíblemente feliz que me hace y eso será suficiente, sin contar con su aspecto. Si yo viera a mi ex con un pibonazo increíble, pensaría que en algo se debe estar aprovechando de él. Si lo viera con una mujer normal pero muy contento (y seguramente con un crío) me dolería saber que yo no pude ser quien le hiciera feliz, pero a la vez me alegraría de saber que nuestra separación valió la pena, para ambos. No le deseo ningún mal, a pesar de todo.

Así que me siento como si me hubieran clavado un dardo envenenado, cuya ponzoña se va extendiendo lentamente por mi organismo. Me da mucho miedo volver a equivocarme, poner toda mi confianza en alguien que ya me está dando muestras de que no se siente a gusto conmigo, con la persona que hay dentro de este cuerpo.

Así que prefiero no quedar con él, me sentiría mal cuando me tocase, no podría evitar el discutir.

¡¡SOY UNA MUJER INCREÍBLE!! Soy simpática, valiente, trabajadora, sensual, llena de imaginación... Y puedo mejorar.

Pero ahora mismo me siento insegura. Me arrebujo en mi sofá, veo películas y me regodeo en mi dolor. Ventajas de estar sola en casa. Si Xavi me viera así, me reñiría (cariñosamente) por ser tan tonta.

P.S. ¡Por favor! ¡¡Leed los comentarios!!!

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Jensen Ackles

Cuando tuve mi primera cita con Christian, estuvimos hablando de series de televisión. Él me dijo que conocía una que seguro que me encantaría, que trataba sobre dos hermanos que eliminaban demonios y seres mitológicos, llamada "Sobrenatural". Yo nunca había oido hablar de ella...

Sobre todo, me aseguró que me volvería loca con el personaje del hermano mayor, Dean Winchester, guapo, seguro de sí mismo, socarrón, cínico, con un sentido del humor muy negro, un chico malo al que le gustan los grandes clásicos del rock duro tanto como cargarse a sus contrincantes y que se lleva de calle en su Chevy Impala negro del 67 a todas las preciosas mujeres que se van encontrando en sus viajes (¡y no son pocas, que suerte tienen los tíos!)

Así que, como confío mucho en el saber de mis amigos, al llegar a casa consulté en Internet y encargué la primera y la segunda temporadas en DVD a la tienda "on line" de Fnac.

He disfrutado cada minuto de la serie a medida que la iba viendo, no quería llegar al último capitulo y dejar de ver a ese maravilloso Dean Winchester, interpretado por el guapísimo actor Jensen Ackles. ¡Qué razón tenías, Christian!

Lo que muchas veces me conmueve es lo mucho que me recuerda Dean a mi ex, Fran, cuando nos conocimos... Era tan guapo, tenía ese sentido del humor políticamente incorrecto, era picarón y divertido.... Luego se transformó en otro muy distinto.



Evidentemente, el primero es Fran, cuando hizo la mili y el segundo Jensen...

¿No le encontrais cierta retirada? La barbilla, los labios jugosos, la mandibula marcada, una bonita nariz, ojos dulces, frente estrecha.... A lo mejor es cosa mia, que tiendo a idealizar a los chicos de los que me enamoro jajaja

Ahora me he vuelto una fan de la serie, estoy viendo ya la tercera temporada en AXN... Y se que ya se está preparando la cuarta en Estados Unidos... Mmmm, ¡que bien! ¡Diooosssss, qué rico está!

martes, 12 de agosto de 2008

Saber que te has enamorado

Cuando me enamoro, conozco el momento exacto en que me doy cuenta. Esos recuerdos permanecen como un punto de inflexión en mis relaciones. Algo para recordar siempre.


Recuerdo a Germán, sentado dos pupitres a mi derecha, con un jersey amarillo, muy triste porque esa tarde le habían atracado y le habían robado la cadena de oro que solía llevar. Recuerdo la diminuta gota de sangre que se deslizaba suavemente por su cuello, justo en el punto en que le habían puesto la amenazadora navaja con que lo intimidaron. Y era tan dulce en su tristeza que supe que lo amaba. Y nunca le he olvidado, estuve tres años sin verle y seguía pensando en él.

Recuerdo la discoteca RK3 en la Meridiana en Barcelona, la primera vez que fui allí, acompañando a un amigo y su novia. Me presentó a un conocido suyo del barrio, un tal Fran. Un rato después, yo estaba bailando junto a la pista y él estaba delante mio, dándome la espalda. Comenzó a sonar una canción de Madonna, "Express yourself". Yo ese día iba vestida como ella en el vídeo. Justo en ese instante, Fran se giró y me miró a los ojos. Su mirada prometía ¡tantas cosas!, decía "yo puedo cambiar tu mundo de arriba a abajo, darte todo lo que desees..." y me hizo temblar. Fue un flechazo en toda regla. Supe que quería estar con él para siempre. Y me casé con él, estuvimos dieciseis años juntos... y aún pienso en él muy a menudo, aunque no siempre cosas buenas.

Recuerdo estar en casa de Juan, tumbada en su cama, desnuda, tapada solamente con una sábana blanca, después de haber echado un buen polvo. Él estaba en el baño, sólo con una camiseta, todo despeinado, lavándose la cara. Y tenía un aspecto tan indefenso y cansado mientras se contemplaba en el espejo que, en ese instante, supe que le quería y que sería feliz estando con él. "Hay más días que longanizas" me contestó cuando comentamos luego en la cama que había cosas que aún no habíamos probado juntos. Irónicamente, fue la última vez que nos acostamos. Pasé meses llorando su pérdida y su traición.

Recuerdo a Jose vestido sólo con unos tejanos claros, entrando en su cocina para preparar la cena, su cabello largo y oscuro, la forma de su espalda. No pude evitar salir corriendo tras él y abrazarme a su cuerpo, queriendo formar parte de él, de darle todo mi cariño... Recuerdo sus ojos asustados, su sonrisa tímida, mientras me decía: "Mónica, me estoy enamorando..." "¿Y eso es malo?" le contesté. "Sí, porque me harás daño..."

Germán y la gotita de sangre en su cuello, la mirada de Fran en la pista de baile, Juan despeinado en el baño, Jose entrando en la cocina.... Estrellas en el firmamento de mi vida.

jueves, 24 de julio de 2008

Aniversario








Es inevitable que hoy me acuerde de Fran. Hoy hubiera sido nuestro aniversario de boda. Uno de los días mas horribles de mi vida.

Ya hacía meses que vivíamos juntos, pues tuve una fuerte discusión con mis padres y me echaron de casa, y como yo ya tenía mi piso comprado en Terrassa, me fui a vivir allí y él se vino conmigo para que no estuviera sola. Ya me había empezado a dar cuenta de lo mucho que estaba cambiando su actitud hacia mi, aún más posesivo y controlador que de costumbre, y sabía que nuestro matrimonio sería muy difícil, pero por amor estaba dispuesta a enfrentarme a todo.

Me compré un traje de chaqueta de color champán con un bonito bordado en la solapa en uno de esos catálogos por correo. Ese fue mi vestido de novia, no me podía permitir gastar más dinero. Veía que el día señalado se acercaba y que las cosas con mis padres no se arreglaban y yo me sentía muy desmoralizada.

Todo estaba ya concertado para la boda en el barrio de Sant Andreu, en Barcelona, donde antes vivía.

Así que ese día, él y yo vestiditos de novios, cogimos nuestro Opel Corsa del 86 y nos fuimos por la autopista a casa de mis suegros y desde allí fuimos andando hasta la cercana Plaza Orfila, sede del Ayuntamiento. Iba a ser una boda civil. La plaza estaba toda en obras, habían cavado varias zanjas y estaba llena de tubos amarillos de pvc. ¡Vaya panorama!

Como no acudió NADIE de mi familia, mi suegra había decidido no invitar tampoco a nadie de la suya para que yo no me sintiera peor, sólo los más allegados, así que sólo eramos: los padres de Fran, sus dos hermanas, los dos niños de una de ellas, el hermano de mi suegra y su mujer.

Fuimos a un fotógrafo a hacernos cuatro fotos de estudio. Me dijo que me borraría el grano que me salió en la frente, pero luego no lo hizo. Las fotos son espantosas. Hizo que Fran se subiera en una guia de teléfonos para que pareciera que era más alto que yo (yo llevaba taconazos y él medía 1,73...) y cuando la miro me parece ridículo. Nos hizo una foto sentados en el suelo y no me avisó de que se me abría la chaqueta y se ve la camiseta de debajo. Lo dicho, horribles.

Después de la ceremonia, fuimos a un restaurante del barrio. El hermano de mi suegra hizo algunas fotos y, semanas más tarde le dio las copias y negativos A ELLA!.... Tuve que pedirle que me los prestara para sacar otras copias.... y ya no se los devolví. Monté un álbum como si fuera un cómic, con bocadillos con las frases que habíamos dicho y recuadros explicando las situaciones. Fran lo odiaba, pero yo pensé que era la única manera de hacerlo parecer divertido. Una de las cosas curiosas, que noté cuando buscaba alguna foto para enmarcar, es que Fran y yo solo aparecemos juntos uno al lado del otro en una de ellas, en la puerta del Ayuntamiento... Era su familia, su niño, y yo era "una de la calle", como me dijo mi suegra en una ocasión, el que se casaba era él... En las imagenes se ve a todos rodeándolo y yo a un ladito.... Me resulta muy triste mirarlas.

A media tarde ya estábamos de vuelta en casa. Echamos nuestro primer polvete de casados en la cocina, de pie. Por si alguno se lo pregunta, no, no me entró en el piso en brazos. Me pareció una tontería.

Hoy hubiéramos cumplido nueve años casados, cinco los pasé muy enamorada pero llorando casi cada día, tres luchando por mi libertad. Y antes de cumplir los ocho, ya la había conseguido.

Esperaba pasar toda mi vida a su lado, envejecer juntos, quizás crear nuestra propia familia.... si tan solo su actitud conmigo hubiera sido un poco mejor... Como bien dice JLo en su canción: "¿Qué hiciste? Hoy destruiste con tu orgullo la esperanza, hoy empañaste con tu furia mi mirada, borraste toda nuestra historia con tu rabia y confundiste tanto amor que te entregaba con un permiso para así romperme el alma. ¿Qué hiciste? Nos obligaste a destruir las madrugadas y nuestras noches las ahogaron tus palabras, mis ilusiones se acabaron con tus farsas, se te olvidó que era el amor lo que importaba y con tus manos derrumbaste nuestra casa..."

El día de mi boda me puse un colgante que había comprado para la ocasión: un corazón de cristal tallado enmarcado en plata, que colgaba de un hilo transparente. Era precioso, parecía que flotara sobre mi pecho. Sólo lo llevé ese día. Nunca más lo volví a encontrar, no se si lo perdí o lo guardé tan bien que olvidé donde lo puse. ¿Una señal? "Perdí mi corazón el día de mi boda" jajaja

miércoles, 9 de julio de 2008

Corina - Temptation (1991)

Una de esas artistas desconocidas de la que siempre dudé si era una chica o un travesti, una pequeña joya de principios de los noventa, una de las canciones que usé para hacerle a Fran un striptease... "La tentación es parte de la vida..."

miércoles, 2 de julio de 2008

Tres letras


En una de mis últimas escapadas a Barcelona, he pasado por la estación de metro de la linea 1 de Sant Andreu. Como siempre, me he sentado en el primer banco, justo en la esquinita.

He mirado hacia las vias... y he descubierto con pesar que han pintado sus paredes recientemente. Y digo con pesar porque allí, escritas con tiza blanca, había tres letras que significaban mucho para mi.

FCS

Las iniciales de Fran.

Siendo un crío, se bajó a las vías y las escribió allí... Me lo imagino jugándose el tipo, con ese coraje inconsciente que tenemos de pequeños, cuando no valoramos las consecuencias de nuestros actos, quizás por una apuesta con sus amigos, quizás sólo para dejar constancia de que aquel era su barrio, su estación...

Cada vez que pasaba por allí y las miraba, me sonreía y pensaba: "¡que loco!", pero me encantaba mirarlas, tan redondeadas, grandes y blancas. Ahora ya no están.

Una parte de mi pasado ha desaparecido con ellas. No se por qué, pensé que estarían ahí para siempre.... como lo pensé de nuestro amor.
Pero sé que cada vez que me siente en esa esquina del banco y mire hacia esas vías, las recordaré en esa pared gris... y me imaginaré a aquel niño agazapado mientras el metro se iba por el tunel, escribiendo sus iniciales con una tiza.

Ese niño que fue y siempre será el hombre de mi vida.

viernes, 20 de junio de 2008

Infiel

http://vivirpacontar.blogspot.com/2008/02/cambio.html


Después de que mi marido me pusiera un cuchillo en el cuello y me amenazara de muerte, después de mi reacción.... estuvimos hablando. Él también se asustó de lo que había estado a punto de hacerme. Llegamos al acuerdo de ir a terapia de pareja pero, como siempre, acabé yendo yo sola. El no tenía tiempo, o no tenía ganas, o tenía mucho miedo de lo que le pudieran decir...


Al explicarle a la psicóloga por todo lo que estaba pasando, la forma en que Fran me trataba, ella me dijo: "tu marido es un maltratador de manual". Yo nunca me había planteado el estar viviendo una situación de malos tratos, pero al verlo desde fuera, desde los ojos de otra persona, me di cuenta de que sí era cierto, me hizo reconocerlo. Ella me dijo que, hasta que no lo dejara, no podía ayudarme... Y yo no me sentía capaz de dejarlo, de romper con tantos recuerdos, con tantos años juntos, media vida a su lado.


En esos mismos días, mediados de Octubre, empecé a entrar en un chat de un canal de televisión. Se llamaba MolaTV, emitían desde Sabadell, en la parte superior iban poniendo vídeos musicales sin descanso, en una franja inferior iban llegando los mensajes enviados con el teléfono, acompañados de la foto que le pusiéramos a nuestro alias.


Fran no me dejaba tener Internet, decía que me pasaría el día mirando cosas y que no haría nada en casa. Yo creo que temía que pudiera comunicarme con otras personas sin que él lo supiera. Y eso es lo que hice allí, en el chat de MolaTV me sentía muy arropada, cuando me sentía mal me animaban, aconsejaba a otros cuando pedían ayuda, pedía mi música favorita. Me tenían por una chica divertida y muy centrada. Mi nombre era Sakura, flor de cerezo en japonés, mi personaje favorito de manga, la protagonista de Card Captor Sakura.


Argos, Maribel, Birra, Beckan, Banderas, Mallorquí, K-brona, Lunático, Ninfa, Harpo, Rosiel, Yuna, Agila, Mimi, Speedy, Vtor, Jazzman....y muchísimos otros. La gran mayoría, muy buena gente.


Había un chico con el que me llevaba especialmente bien. Su alias, Rantamplan, aquel perro tontorrón que iba con Lucky Luke. Siempre se pedía la misma canción, "Losing my religion" de REM, el Dj de la emisora ya lo tenía aborrecido (y nosotros también jajaja). Solíamos coincidir todos los mediodías y algunas tardes.


Un día me llegó un mensaje por privado: "aquí tienes mi número, sin malos rollos" y su teléfono personal.


Vivíamos cerca el uno del otro y decidimos quedar una tarde y conocernos. "Me reconocerás enseguida, soy como el Fary" me dijo. "Para ser amigos no hace falta ser guapos".... Pero cuando le vi entrar en la cafetería, no era como el Fary, que va... Muy alto, delgado sin ser flaco, con una nariz importante, ojillos chispeantes, pelo corto sal y pimienta, sonrisa contagiosa. Una persona divertida y atractiva. Treinta años, divorciado, nueva casa, nuevo coche, nueva vida... Su nombre era Juan. Yo no lo supe entonces, pero era el "coleccionista de amantes" del chat.


Después de un refresco, decidimos ir a su casa a tomar un café y hablar de temas privados sin gente alrededor. Vivía en un cuarto sin ascensor. Al llegar arriba estaba sin aliento. La tarde fue muy intima, entre café y café, supe que algo había empezado entre nosotros con esa conversación a corazón abierto. Nos sentíamos muy a gusto juntos, teníamos muchas cosas en común, nos reíamos de las mismas cosas...


Al cabo de unos días, uno en que me sentía especialmente mal, volví a pasar la tarde con él, en su piso, contándole mis penas. Me puse a llorar y él me abrazó. Lo siguiente que supe es que me había tomado en brazos y llevado hasta su cama. Su manera de "consolarme" me hizo mucho bien, acostumbrada a una persona que no quería ni tocarme, que me decía que no valía nada ni como persona ni como mujer, que era gorda y fea.... a un chico que me decía que le parecía preciosa, que me deseaba, que me excitaba, que me hacía sentir un placer largamente olvidado....


Empezamos a vernos asiduamente, subir aquellos cuatro pisos era una dulce tortura, nos pasábamos los días enviándonos mensajitos a todas horas, pasamos tardes inolvidables juntos, hasta le regalé una figurita de su querido Rantamplan que encontré en Norma Cómics, comencé a sentirme más segura de mi misma, a pensar incluso en ser libre... Él me dio fuerzas para cambiar, poco a poco. Yo nunca he estado de acuerdo con la infidelidad, pienso que se han de hablar las cosas y que si tu pareja no te da lo que necesitas, o la dejas o llegas a algún tipo de acuerdo. Yo intentaba dejar a Fran, le iba dejando caer insinuaciones, pero él se aferraba a mi, decía que no podía vivir sin mi y yo sentía una profunda tristeza, no quería hacerle daño... Me sentía ilusionada por mi relación con Juan, notaba que me estaba enamorando.


Así que me dolió mucho la noche de sábado en que yo supuestamente había de ir a la cena de empresa y que pensaba pasar junto a él, pues mi movil seguía mudo, no recibía confirmación de nuestros planes. Lo veía por pantalla, en Mola Tv, pidiendo sus canciones, riendo con la gente. Entré en el chat con otro número de teléfono y otro alias, haciendo ver que era una chica diferente. Enseguida me llegó su mensaje: "aquí tienes mi número, sin malos rollos".... Me proponía quedar esa noche y salir juntos a bailar. Mientras tanto, en mi teléfono habitual, me decía que la madre de un amigo suyo estaba muy enferma y que se había de quedar con él a hacerle compañía, que no iba a salir. Puñalada trapera a mi corazón. Me cabree muchísimo.


Pasado el fin de semana, fui a verle. Discutimos. Juan no sentía lo mismo que yo por él, hacía poco que había empezado su nueva vida y no quería algo serio tan pronto, atarse a alguien, tenía a las chicas del chat a su disposición, mucho donde elegir, además yo seguía casada y él no se veía capaz de afrontar ese secretismo, siempre ocultándonos a los ojos de los demás, no poder ir juntos a los sitios ni disponer de tiempo... Yo no daba el paso y él no quería esperar.


Soy una persona muy sincera, me gusta que me hablen a la cara, aunque sea de cosas que duelen. Hubiera preferido que él me explicara todo eso que pasaba por su cabeza sin necesidad de engañarme antes, aunque me hiciera daño lo habría sabido aceptar. Así que lo dejamos.


Estuve varios días en que me ponía a llorar por todo, Fran se daba cuenta. "A ti te pasa algo" me decía con mirada escrutadora. "Estoy depre", era mi respuesta. No podía dejar de pensar en Juan.


Apenas duró un mes y medio pero fue muy intenso. Yo jamás había sido infiel, esa fue la primera vez. Ahora se que fue un paso más en mi cambio, reconozco que me ayudó a tomar muchas decisiones posteriores, que me enseño a valorarme más a mi misma, a gustarme. Y yo le doy las gracias por eso.

Por cierto, este es mi post número cien... Este recuerdo especial ha sido mi celebración.


miércoles, 21 de mayo de 2008

Hoy hace un año

Hoy hace un año, exactamente.
Acababa de salir del despacho de un abogado para informarme sobre lo que me supondría separarme, estaba mirando la ropa de una tienda sin demasiado interés, intentando aclarar mis ideas, cuando me sonó el móvil.
Fran ya casi estaba frente a la portería de nuestro piso en Terrassa, me esperaba con el coche para irnos hacia nuestra casa en El Pont de Vilomara, a 30 Km. de allí.
Subí la calle apresuradamente, temerosa de una bronca, como siempre.
El Ibiza rojo ya estaba parado en la avenida, esperandome. Ese día, Fran se había traido unas celosías de madera para poner en el jardín y el asiento del copiloto estaba tirado hacia atrás, ocupado, así que tuve que sentarme tras el asiento del conductor.
La tarde era soleada, muy tranquila, como la de hoy.
Supongo que fue la combinación de estar lejos de su alcance, sólo sus ojos intensos me escrutaban desde el retrovisor, y el contínuo escucharle hacer planes. Cuando me preguntó qué pensaba al respecto, vi la puerta abierta y me atreví a dar el paso.
Le expliqué que ya no sentía nada por él, que quería volar en solitario, hacer mis propios planes, vivir otra vida muy distinta.
Lo hice con calma, sin ponerme a llorar. Algo poco habitual durante nuestra relación.
Paramos en un descampado, a medio camino, salimos del coche. Él estaba tan nervioso que no se sentía capaz de seguir conduciendo.
Yo estaba asustada, pero me mantuve firme.
Él lloró, gritó, lo ví derrumbarse. Intentar chantajearme con sus emociones...
Pero esta vez, ninguno de sus trucos dio resultado. Lo tenía más claro que nunca.
Yo ya estaba cansada de engañarle, de engañarme a mi misma, de tres años de dejarlo y volverlo a intentar, de no ser felíz.
Al final me llevó de vuelta a Terrassa y él se fué hacia El Pont. Dijimos que nos daríamos un tiempo para pensarlo, antes de dar el paso definitivo.
La noche siguiente tuve que volver andando a casa desde la otra punta de la ciudad.
Observando el cielo oscuro y lleno de estrellas, me sentí libre.
Ya ha pasado un año, he hecho muchas cosas, he vivido muchísimas experiencias (buenas y malas), he viajado, he conocido muchísima gente, he hecho buenos amigos.
Por supuesto que en algunos momentos le he echado de menos y he recordado cosas que vivimos juntos durante estos diecisiete años, pero no me he arrepentido ni un solo segundo de mi decisión.

viernes, 25 de abril de 2008

Gatito


Acabo de adoptar un gatito virtual, ¿quieres jugar con él?
Le gusta mucho la pelotita que hay abajo, prueba, prueba... y si picas en la cesta puedes sacarlo y hacerlo correr detrás de tu cursor. Abajo también hay una latita de comida para él. Y si lo acaricias, ronronea. Y no suelta nada de pelo. Ni hay que cambiarle la arena.

Pero yo echo mucho de menos a mi gatita Pepsi. Se llamaba así porque era marroncilla y tenía cola, no como el gato de mis padres, Richie, que no tenía...
Se la ha quedado Fran en nuestra separación.... Espero que la cuide bien.


sábado, 19 de abril de 2008

Casio


Yo tenía 18 años. Pasaba las tardes metida en Tercera Fase, una discoteca cercana a mi casa, donde trabajaba un vecino que me enchufó como animadora de pista. Bailaba casi sin parar desde las seis de la tarde hasta las diez de la noche.

Y una de esas tardes, conocí a Casio. Le vi deslizarse por la pista al son de la música como si la estuviera fregando, lo que me hizo sonreír.


Usé mis técnicas habituales para hacerme notar y cuando empezaron a poner las lentas y yo me aparté a un lado de la pista, le vi acercarse a hablarme. Apoyados en la barra, mirando la película que echaban esa tarde en la tele, "Fiebre del sábado noche", charlábamos. Una imagen de un joven John Travolta llenó las pantallas. Abrí la boca para hablar, pero las palabras murieron antes de salir. "Siempre me dicen que me parezco a este tío, y ¡me da una rabia!" me estaba diciendo Casio en ese mismo momento. Lo que yo iba a soltar, precisamente...


Se llamaba José Nicasio, pero le llamaban Casio. Me hizo la broma de que por las noches se dedicaba a fabricar relojes. Tenía unos veintitantos años, era peluquero, no muy alto y poseía un preciado R5 de color amarillo.


Continuamos viéndonos con regularidad. Me convertí en su paño de lágrimas. Cada vez que lo dejaba con su novia de toda la vida, una tal Elsa, volvía a mi y se pasaba las horas hablando de ella.


No pasábamos de besos y caricias, hasta que un día se enteró que que yo era virgen. Entonces se obsesionó con ser el primero. Yo estaba deseando tener mi primera experiencia con un hombre, porque como adolescente tenía muchas dudas sobre mi sexualidad.


Esa tarde me llevó a un bar, preguntándome una y otra vez si estaba segura mientras él se infundía valor con algo de alcohol.


Fuimos a un meublé en la C/ Virgen (jajaja) un pequeño pasaje junto a la calle Valldonzella. Nos hicieron esperar tras una cortinilla y luego un ascensor nos subió a la habitación. Recuerdo que me pidieron el carnet para comprobar mi mayoría de edad.


La habitación era toda de color azul, con muchos espejos en la pared tras la cama. En otra pared, un cuadro con dos mujeres que parecían peras y que se ha quedado grabado en mi memoria.


Casio se pidió un cubata que se fue bebiendo mientras yo me quitaba la ropa.


No recuerdo mucho de lo que pasó a continuación, sólo verle reflejado en los espejos mientras se movía tras de mi, y que yo no sentía absolutamente nada, aunque me gustaba mirarle en sus esfuerzos un poco beodos por darme placer.


Cuando terminó, se mostró un poco hosco conmigo. Me dijo que le había mentido, que yo no era virgen, porque no había sangrado nada y no le había costado entrar...


"Chavalote, tengo 18 años.... Nunca había estado con un hombre... pero no vayas a pensar que nunca me he masturbado... No es la primera vez que algo entra entre mis piernas..."


No volvimos a vernos. La experiencia se ha ido difuminando con el tiempo, se ha convertido en una serie de flashes, de imagenes, pero Casio ha quedado en mi historia como "Mi primera vez", justo lo que quería, ¿no?.


Un año después conocí a Fran y él sí me hizo descubrir todo lo bueno que podía tener el sexo.


jueves, 10 de abril de 2008

Un juego


Cuando Fran y yo nos casamos no teníamos dinero para irnos de luna de miel, con lo poquito que habíamos sacado en la boda nos compramos una Playstation, aquel cacharrillo gris que nos hizo pasar tan buenos momentos juntos (y también discutir y enfadarnos en otras ocasiones, por qué negarlo).

Fran era las manos, la agilidad, la velocidad de reacción. Yo el cerebro, las estrategias, la memoria. Juntos, el equipo perfecto.


Nuestro primer juego fue Medievil, una divertida calaverilla que iba matando zombies.


Pronto nuestros juegos favoritos fueron los llamados "survival horror": Resident Evil, Dino Crisis, Alone in the Dark, Parasite Eve...


Pero si hubo un juego que nos impactó como pocos fue Silent Hill. Jugábamos siempre de noche, al acabar la jornada, después de cenar, los fines de semana hasta altas horas de la madrugada. Fran machacaba a los enemigos con crueldad, yo resolvía enigmas y puzzles y le iba guiando por los pasadizos y callejuelas. Seguíamos con interés el transcurso de la historia, cabreándonos con los malos, emocionandonos con la muerte de la bonita enfermera y pegando botes en el sofá con cada susto.


Recuerdo especialmente una ocasión en que nos habíamos quedado atrapados, no sabíamos como seguir (luego ya descubrimos las guias que se iban publicando...), había un enigma que se nos resistía, unos cuadros con unos dibujos de horóscopos y un panel numérico debajo.... Después de estar dándole vueltas a todo tipo de soluciones sin acertar, casi a las cuatro de la madrugada, decidimos dejarlo e irnos a dormir.


Ya metiditos en la cama, con las luces apagadas, empezando a quedarnos dormidos, se me ocurrió sugerir: "oye, ¿no será el número de patas?..." Así que nos levantamos otra vez para probarlo. Y lo que es peor, como funcionó, ¡continuamos hasta más de las seis!


Era tal el nivel de obsesión que tenía con el juego que a veces me parecía oir las sirenas que avisan del cambio del mundo "normal" al otro "perverso" en mi vida cotidiana.


Llegamos a jugarlo hasta cinco o seis veces, para conseguir todos los finales y todas las armas.


Es una lástima que sus secuelas ya no fueran tan adictivas como el primer Silent Hill.

martes, 18 de marzo de 2008

Historia de un anillo


Me lo compré con quince añitos. ¡Qué ilusión me hizo! De plata, muy ancho... ¡brillaba tanto! Lo mandé grabar por dentro con el nombre de mi amor, Martin Kemp....

Unos cuantos años después, cuando conocí a Fran, mi devoción hacia él me hizo ir renunciando a pequeñas cosas, así que cuando me pidió que borrara el nombre y pusiera el suyo, lo hice.

No abandonó mi dedo anular de la mano izquierda hasta el momento de, ocho años después, ser reemplazado por otro, una alianza en oro blanco y amarillo.... sin inscripciones.

Otros ocho años más tarde... estando ya separada, mi amiga la psicologa social Vanessa Gamero me dijo que debía quitarme el anillo de casada, por mi estabilidad mental. Yo le decía que me lo quitaría cuando encontrara otro que me gustara más.... Me compré uno en oro blanco, pero me sentía incomoda, no se por qué.

Un dia, rebuscando en mi caja de abalorios varios (pendientes, collares, pulseras, colgantes, piedras brillantes, broches...) apareció mi anillo de quinceañera. Pensé que ya no me cabría, mi cuerpo ha cambiado tanto... pero si entraba. Pensé que, fíjate que ironía, me quitaba el anillo de casada para ponerme otro anillo, que llevaba su nombre....

Así que puse manos a la obra. Lo llevé a un joyero. Le mandé borrar la inscripción de su interior y grabar el mio por fuera. Sí, por fuera, abierta al mundo, sincera, mostrando lo que soy, cómo soy.....

Cuando lo recogí su aspecto era como el primer dia, tan reluciente, tan nuevo... que me hizo llorar de emoción. Como yo me siento ahora, nueva, reluciente, mucho por vivir.

Mi anillo. Parte de mi.

viernes, 29 de febrero de 2008

Cambio




El 19 de Septiembre del 2004 mi corazón se rompió en mil pedazos. Ver al hombre que era mi vida convertirse en un monstruo trastocó mi mundo, él mató a la persona que era -o en la que me había convertido por él- y, de esa muerte, nació alguien nuevo, o quizás sólo recuperé la esencia de aquella chica picarona de 19 años llena de inquietudes y deseosa de probar cosas que era cuando nos conocimos y que se había ido enterrando bajo años de represión. Los insultos y desprecios continuos me habían hecho decidir que, aunque lo amaba, no podía continuar a su lado. Sentada en el sofá, se lo dije lo más amablemente que supe. Él se encerró en la cocina. Cuando la puerta se abrió, todo parecía ir a cámara lenta, lo veía acercarse a mí, armado con el cuchillo de carnicero y, con la cara demudada por la rabia, descargar su fatídico golpe. Me recuerdo con la boca abierta por el asombro, raudos pensamientos en milésimas de segundo "esto no me puede estar pasando".... Nunca llegó a materializarse, el terrible y frío filo se quedó junto a la delicada piel de mi cuello, pero sus palabras "te voy a matar, te voy a cortar en trocitos y te voy a tirar a un container..." y aquellos ojos de brillo demencial obraron el milagro de hacerme reaccionar. Corrí al baño, el corazón desbocado, las lágrimas tragadas durante catorce años manando de mi interior, escapando por mi boca en forma de vómito, todo mi cuerpo presa del temblor. No había muerto físicamente, pero algo se había roto en mi esencia. Y aún tuvieron que pasar tres años más desde aquella noche antes de convertirme en la persona que soy ahora. Pasaron muchas más cosas después, pero ese fue el punto de inflexión del CAMBIO.