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sábado, 21 de febrero de 2009

Esperando


Me pasaron este video de un anuncio. Los dibujos estan muy bien realizados, pero sobretodo me gusta la frase que sale al final: "Vive lo suficiente para conocer a la persona adecuada. Protégete del Sida."

Muchas veces se nos olvida que esa enfermedad sigue vigente, que no hay que bajar la guardia, porque un solo despiste puede resultar mortal. No ha de darnos vergüenza usar preservativo, ni sacrificar nuestra salud por un poco mas de sensibilidad. Además, aparte del Sida, hay muchas otras enfermedades de transmisión sexual, y el peligro de los embarazos no deseados,así que siempre es mucho mejor tomar precauciones.

Lo que no me convence del anuncio es que, al final, cuando la chica encuentra a su amor, ¡se casa con él! ¿Es realmente necesario pasar por el altar? Creo que eso ya es una idea desfasada. No hace falta firmar un contrato para ser feliz con tu pareja...

domingo, 14 de septiembre de 2008

Despedida de soltera


Nunca había estado en una despedida de soltera. Cuando una de mis compañeras de trabajo me invitó a la suya, no tenía muchas ganas de ir, la verdad. Pensar en veinte mujeres histéricas chillándole a un chico que se empeña en frotarse con todas, ataviadas con pollas por toda su vestimenta, me ponía los pelos de punta. Aunque parezca a veces muy lanzada, en realidad soy muy tímida, tengo mucho sentido del ridículo, me pongo muy vergonzosa, en según que situaciones me corto un montón. Pero Xavi insistió: "venga, mujer, no puede ser tan malo, así lo pruebas, verás cómo es (y seguramente no será como te imaginas) y tendrás algo que explicar en tu blog...". Así que, a regañadientes, dije que sí.

Las catorce chicas que nos íbamos de despedida (compañeras de trabajo y familiares) quedamos en la puerta del super a las diez de la noche. Todas debíamos vestir de negro, excepto la futura novia, que iba toda de blanco. A mi me habían encargado de comprar los correspondientes artilugios: una banda en la que se leía "Estamos de despedida" con su correspondiente pene, un velo de novia blanco, con su correspondiente pene en todo lo alto y catorce pins de penes a pilas que se iluminan en dos colores (como se que lo voy a tener que llevar yo, he pillado los más discretos que había, lo juro)... Ay, que esto no pinta bien... Ya empezamos con las pollas... Al final nos falló una chica que no se encontraba bien, así que eramos trece.... Suerte que no soy supersticiosa.

El autocar que nos tenía que recoger se perdió, Carmen dijo que lo había visto dando dos vueltas a la rotonda que hay en la calle paralela a la nuestra. Cuando por fin llegó, nos sorprendió lo grande que era. Nos sentamos en la parte de atrás, nos sobraban tres cuartas partes de autocar. Con el Teletaxi a tope, nos vamos hacia Barcelona, bailando y cantando en el pasillo, yo escondida en mi asiento, riéndome a morir. Repartimos lo comprado y, ala, ya está, ya llevo puesta la puñetera polla que brilla...

Llegamos a un pequeño bar-restaurante y quedamos con el conductor del autocar en que viniera a buscarnos en un par de horas. Nos llevan a un salón al fondo del local. Un chico muy simpático nos explica que irá entrando para proponernos pruebas y leernos tarjetitas rollo Un, Dos, Tres, y que cada tarjetita lleva un regalo. El resultado: Un gorro hinchable, con forma de pene, un pepino de plástico que dentro llevaba... sí, un pene, y un pene que brillaba en la oscuridad y al que se podía jugar a tirar unos aros... Creo que el gorro hinchable pasó luego por las cabezas de casi todas...


La comida es un verdadero asco, un paté malucho pasado por la sartén (???) con tostadas, unos pinchos de sepia que están tan secas que se pegan a la madera y no hay manera de comerlas (¡un nuevo invento! mini chicles de sepia, habrá que decirles que lo patenten...) y luego un plato a escoger, carne o pescado. Nos reparten servilletas con penes dibujados, vasos con penes, platos con penes, hasta pajitas con forma de penes (por favor, bromas con las pajitas no jeje...) A cada momento se "cuelan" animadores del evento: un tipo con una camisa de fuerza que le pide a la homenajeada que diga un secreto inconfesable de cada una de nosotras... Carol es muy buena nena y no entra mucho en el juego, supongo que ser el centro de la fiesta la cohibe un poco. Los tres primeros son suaves... luego se queda sin saber que decir de cada una (¡que suerte para mi, que soy la última!¡Con la de cosas que podría haber dicho! jajaja) Al final le hacemos unas fotos divertidas atada con la camisa de fuerza.

Por fin llega el ineludible "boy", que viene disfrazado de agente del FBI. Es guapetón de cara pero flaquito de cuerpo, aunque está bien no es ni de lejos el tipo de hombre que a mi me haría gritar. Estoy rezando para que no se me acerque y mis oraciones son escuchadas: solo me acaricia sensualmente la melena al pasar. Otras se llevan buenos achuchones, Carol todo un bailecito muy sexy y un aplauso y una que yo me se (que lee este blog y su marido también jajaja) un primer plano sin calzoncillos bajo la toalla... Tampoco eso era para tirar cohetes, pobrecito. Luego, traviesas, no le queríamos devolver la ropa, pero no quedó más remedio.

Mas tarde llega uno disfrazado de niño pequeño, que nos hace salir a las solteras y cantar una canción infantil (ya no recuerdo si fue "el patio de mi casa" o el "corro de la patata", mi mente ha preferido borrarlo) mientras damos vueltas a su alrededor con las manos cogidas y nos va pegando en la cabeza con un biberón gigante. Harta de que siempre me toque a mi el golpe, me dedico a bajarle el pañal cada vez que paso por detrás suyo para mantenerlo ocupado, hasta que nos deja parar y volver al sitio. A pesar de todo, creo que pocas veces me he reído tanto.

El postre de la cena es, evidentemente, un pastel con forma de pene. Y como regalo final, un fotomontaje con la portada del "Qué me dices?" anunciando en exclusiva el día de la boda y una foto que le echó a la novia una compañera por sorpresa con el móvil en el vestuario de la tienda.
Cuando volvemos al autocar, descubrimos que Emma se ha llevado en el bolso una jarra de sangría y lo que queda de la botella de cava y nos las vamos pasando de unas a otras entre risas mientras nos dirigimos a una pequeña discoteca en la Avenida Mitre con Balmes.
Toda la gente que hay dentro son de despedidas de soltero/a, así que imaginaos el desmadre. Escogemos nuestra zona y bailamos en un corrillo. El camarero de la barra es un verdadero bombón y lo convencemos para que se haga fotos con nosotras. En un momento que me acerco a la barra a por una tónica (yo bebo muy raramente alcohol) me dice, picarón, que la mía es la única polla que sigue tiesa. Se refiere a los pins brillantes que llevamos, que muchas lo llevan ya sin pilas o en mala posición. Con un guiño, le contesto que por supuesto, porque tiene motivos para ir animada, y le señalo mi generoso escote. Él asiente, dándome la razón y un buen repaso. ¡Qué mono! Ay, si no estuviera tan bien acompañada... Por cierto, que las fotos que nos hicimos Vane y yo poniéndonos morritos son geniales, a ver si me las pasa...


La mayoría de nosotras no suele salir por las noches, así que a las cuatro ya estábamos realmente cansadas y deseando que fuera la hora para pillar el autocar de vuelta a casa. Y eso no fue hasta las cinco y media, así que llegamos a Terrassa cerca de las siete.

Bueno, mi primera despedida... y creo que será la última... Me he reído muchísimo, me lo he pasado mejor de lo que esperaba, sobre todo gracias a Anita, Carmen, Cristina y Emma, sin ellas hubieramos sido un puñado de sosas... Pero después de todo era realmente lo que yo decía: un puñado de histéricas gritándole a un chico y ataviadas con pollas... sí, sí, hasta la que menos te esperas...


martes, 12 de agosto de 2008

Saber que te has enamorado

Cuando me enamoro, conozco el momento exacto en que me doy cuenta. Esos recuerdos permanecen como un punto de inflexión en mis relaciones. Algo para recordar siempre.


Recuerdo a Germán, sentado dos pupitres a mi derecha, con un jersey amarillo, muy triste porque esa tarde le habían atracado y le habían robado la cadena de oro que solía llevar. Recuerdo la diminuta gota de sangre que se deslizaba suavemente por su cuello, justo en el punto en que le habían puesto la amenazadora navaja con que lo intimidaron. Y era tan dulce en su tristeza que supe que lo amaba. Y nunca le he olvidado, estuve tres años sin verle y seguía pensando en él.

Recuerdo la discoteca RK3 en la Meridiana en Barcelona, la primera vez que fui allí, acompañando a un amigo y su novia. Me presentó a un conocido suyo del barrio, un tal Fran. Un rato después, yo estaba bailando junto a la pista y él estaba delante mio, dándome la espalda. Comenzó a sonar una canción de Madonna, "Express yourself". Yo ese día iba vestida como ella en el vídeo. Justo en ese instante, Fran se giró y me miró a los ojos. Su mirada prometía ¡tantas cosas!, decía "yo puedo cambiar tu mundo de arriba a abajo, darte todo lo que desees..." y me hizo temblar. Fue un flechazo en toda regla. Supe que quería estar con él para siempre. Y me casé con él, estuvimos dieciseis años juntos... y aún pienso en él muy a menudo, aunque no siempre cosas buenas.

Recuerdo estar en casa de Juan, tumbada en su cama, desnuda, tapada solamente con una sábana blanca, después de haber echado un buen polvo. Él estaba en el baño, sólo con una camiseta, todo despeinado, lavándose la cara. Y tenía un aspecto tan indefenso y cansado mientras se contemplaba en el espejo que, en ese instante, supe que le quería y que sería feliz estando con él. "Hay más días que longanizas" me contestó cuando comentamos luego en la cama que había cosas que aún no habíamos probado juntos. Irónicamente, fue la última vez que nos acostamos. Pasé meses llorando su pérdida y su traición.

Recuerdo a Jose vestido sólo con unos tejanos claros, entrando en su cocina para preparar la cena, su cabello largo y oscuro, la forma de su espalda. No pude evitar salir corriendo tras él y abrazarme a su cuerpo, queriendo formar parte de él, de darle todo mi cariño... Recuerdo sus ojos asustados, su sonrisa tímida, mientras me decía: "Mónica, me estoy enamorando..." "¿Y eso es malo?" le contesté. "Sí, porque me harás daño..."

Germán y la gotita de sangre en su cuello, la mirada de Fran en la pista de baile, Juan despeinado en el baño, Jose entrando en la cocina.... Estrellas en el firmamento de mi vida.

jueves, 24 de julio de 2008

Aniversario








Es inevitable que hoy me acuerde de Fran. Hoy hubiera sido nuestro aniversario de boda. Uno de los días mas horribles de mi vida.

Ya hacía meses que vivíamos juntos, pues tuve una fuerte discusión con mis padres y me echaron de casa, y como yo ya tenía mi piso comprado en Terrassa, me fui a vivir allí y él se vino conmigo para que no estuviera sola. Ya me había empezado a dar cuenta de lo mucho que estaba cambiando su actitud hacia mi, aún más posesivo y controlador que de costumbre, y sabía que nuestro matrimonio sería muy difícil, pero por amor estaba dispuesta a enfrentarme a todo.

Me compré un traje de chaqueta de color champán con un bonito bordado en la solapa en uno de esos catálogos por correo. Ese fue mi vestido de novia, no me podía permitir gastar más dinero. Veía que el día señalado se acercaba y que las cosas con mis padres no se arreglaban y yo me sentía muy desmoralizada.

Todo estaba ya concertado para la boda en el barrio de Sant Andreu, en Barcelona, donde antes vivía.

Así que ese día, él y yo vestiditos de novios, cogimos nuestro Opel Corsa del 86 y nos fuimos por la autopista a casa de mis suegros y desde allí fuimos andando hasta la cercana Plaza Orfila, sede del Ayuntamiento. Iba a ser una boda civil. La plaza estaba toda en obras, habían cavado varias zanjas y estaba llena de tubos amarillos de pvc. ¡Vaya panorama!

Como no acudió NADIE de mi familia, mi suegra había decidido no invitar tampoco a nadie de la suya para que yo no me sintiera peor, sólo los más allegados, así que sólo eramos: los padres de Fran, sus dos hermanas, los dos niños de una de ellas, el hermano de mi suegra y su mujer.

Fuimos a un fotógrafo a hacernos cuatro fotos de estudio. Me dijo que me borraría el grano que me salió en la frente, pero luego no lo hizo. Las fotos son espantosas. Hizo que Fran se subiera en una guia de teléfonos para que pareciera que era más alto que yo (yo llevaba taconazos y él medía 1,73...) y cuando la miro me parece ridículo. Nos hizo una foto sentados en el suelo y no me avisó de que se me abría la chaqueta y se ve la camiseta de debajo. Lo dicho, horribles.

Después de la ceremonia, fuimos a un restaurante del barrio. El hermano de mi suegra hizo algunas fotos y, semanas más tarde le dio las copias y negativos A ELLA!.... Tuve que pedirle que me los prestara para sacar otras copias.... y ya no se los devolví. Monté un álbum como si fuera un cómic, con bocadillos con las frases que habíamos dicho y recuadros explicando las situaciones. Fran lo odiaba, pero yo pensé que era la única manera de hacerlo parecer divertido. Una de las cosas curiosas, que noté cuando buscaba alguna foto para enmarcar, es que Fran y yo solo aparecemos juntos uno al lado del otro en una de ellas, en la puerta del Ayuntamiento... Era su familia, su niño, y yo era "una de la calle", como me dijo mi suegra en una ocasión, el que se casaba era él... En las imagenes se ve a todos rodeándolo y yo a un ladito.... Me resulta muy triste mirarlas.

A media tarde ya estábamos de vuelta en casa. Echamos nuestro primer polvete de casados en la cocina, de pie. Por si alguno se lo pregunta, no, no me entró en el piso en brazos. Me pareció una tontería.

Hoy hubiéramos cumplido nueve años casados, cinco los pasé muy enamorada pero llorando casi cada día, tres luchando por mi libertad. Y antes de cumplir los ocho, ya la había conseguido.

Esperaba pasar toda mi vida a su lado, envejecer juntos, quizás crear nuestra propia familia.... si tan solo su actitud conmigo hubiera sido un poco mejor... Como bien dice JLo en su canción: "¿Qué hiciste? Hoy destruiste con tu orgullo la esperanza, hoy empañaste con tu furia mi mirada, borraste toda nuestra historia con tu rabia y confundiste tanto amor que te entregaba con un permiso para así romperme el alma. ¿Qué hiciste? Nos obligaste a destruir las madrugadas y nuestras noches las ahogaron tus palabras, mis ilusiones se acabaron con tus farsas, se te olvidó que era el amor lo que importaba y con tus manos derrumbaste nuestra casa..."

El día de mi boda me puse un colgante que había comprado para la ocasión: un corazón de cristal tallado enmarcado en plata, que colgaba de un hilo transparente. Era precioso, parecía que flotara sobre mi pecho. Sólo lo llevé ese día. Nunca más lo volví a encontrar, no se si lo perdí o lo guardé tan bien que olvidé donde lo puse. ¿Una señal? "Perdí mi corazón el día de mi boda" jajaja

viernes, 20 de junio de 2008

Infiel

http://vivirpacontar.blogspot.com/2008/02/cambio.html


Después de que mi marido me pusiera un cuchillo en el cuello y me amenazara de muerte, después de mi reacción.... estuvimos hablando. Él también se asustó de lo que había estado a punto de hacerme. Llegamos al acuerdo de ir a terapia de pareja pero, como siempre, acabé yendo yo sola. El no tenía tiempo, o no tenía ganas, o tenía mucho miedo de lo que le pudieran decir...


Al explicarle a la psicóloga por todo lo que estaba pasando, la forma en que Fran me trataba, ella me dijo: "tu marido es un maltratador de manual". Yo nunca me había planteado el estar viviendo una situación de malos tratos, pero al verlo desde fuera, desde los ojos de otra persona, me di cuenta de que sí era cierto, me hizo reconocerlo. Ella me dijo que, hasta que no lo dejara, no podía ayudarme... Y yo no me sentía capaz de dejarlo, de romper con tantos recuerdos, con tantos años juntos, media vida a su lado.


En esos mismos días, mediados de Octubre, empecé a entrar en un chat de un canal de televisión. Se llamaba MolaTV, emitían desde Sabadell, en la parte superior iban poniendo vídeos musicales sin descanso, en una franja inferior iban llegando los mensajes enviados con el teléfono, acompañados de la foto que le pusiéramos a nuestro alias.


Fran no me dejaba tener Internet, decía que me pasaría el día mirando cosas y que no haría nada en casa. Yo creo que temía que pudiera comunicarme con otras personas sin que él lo supiera. Y eso es lo que hice allí, en el chat de MolaTV me sentía muy arropada, cuando me sentía mal me animaban, aconsejaba a otros cuando pedían ayuda, pedía mi música favorita. Me tenían por una chica divertida y muy centrada. Mi nombre era Sakura, flor de cerezo en japonés, mi personaje favorito de manga, la protagonista de Card Captor Sakura.


Argos, Maribel, Birra, Beckan, Banderas, Mallorquí, K-brona, Lunático, Ninfa, Harpo, Rosiel, Yuna, Agila, Mimi, Speedy, Vtor, Jazzman....y muchísimos otros. La gran mayoría, muy buena gente.


Había un chico con el que me llevaba especialmente bien. Su alias, Rantamplan, aquel perro tontorrón que iba con Lucky Luke. Siempre se pedía la misma canción, "Losing my religion" de REM, el Dj de la emisora ya lo tenía aborrecido (y nosotros también jajaja). Solíamos coincidir todos los mediodías y algunas tardes.


Un día me llegó un mensaje por privado: "aquí tienes mi número, sin malos rollos" y su teléfono personal.


Vivíamos cerca el uno del otro y decidimos quedar una tarde y conocernos. "Me reconocerás enseguida, soy como el Fary" me dijo. "Para ser amigos no hace falta ser guapos".... Pero cuando le vi entrar en la cafetería, no era como el Fary, que va... Muy alto, delgado sin ser flaco, con una nariz importante, ojillos chispeantes, pelo corto sal y pimienta, sonrisa contagiosa. Una persona divertida y atractiva. Treinta años, divorciado, nueva casa, nuevo coche, nueva vida... Su nombre era Juan. Yo no lo supe entonces, pero era el "coleccionista de amantes" del chat.


Después de un refresco, decidimos ir a su casa a tomar un café y hablar de temas privados sin gente alrededor. Vivía en un cuarto sin ascensor. Al llegar arriba estaba sin aliento. La tarde fue muy intima, entre café y café, supe que algo había empezado entre nosotros con esa conversación a corazón abierto. Nos sentíamos muy a gusto juntos, teníamos muchas cosas en común, nos reíamos de las mismas cosas...


Al cabo de unos días, uno en que me sentía especialmente mal, volví a pasar la tarde con él, en su piso, contándole mis penas. Me puse a llorar y él me abrazó. Lo siguiente que supe es que me había tomado en brazos y llevado hasta su cama. Su manera de "consolarme" me hizo mucho bien, acostumbrada a una persona que no quería ni tocarme, que me decía que no valía nada ni como persona ni como mujer, que era gorda y fea.... a un chico que me decía que le parecía preciosa, que me deseaba, que me excitaba, que me hacía sentir un placer largamente olvidado....


Empezamos a vernos asiduamente, subir aquellos cuatro pisos era una dulce tortura, nos pasábamos los días enviándonos mensajitos a todas horas, pasamos tardes inolvidables juntos, hasta le regalé una figurita de su querido Rantamplan que encontré en Norma Cómics, comencé a sentirme más segura de mi misma, a pensar incluso en ser libre... Él me dio fuerzas para cambiar, poco a poco. Yo nunca he estado de acuerdo con la infidelidad, pienso que se han de hablar las cosas y que si tu pareja no te da lo que necesitas, o la dejas o llegas a algún tipo de acuerdo. Yo intentaba dejar a Fran, le iba dejando caer insinuaciones, pero él se aferraba a mi, decía que no podía vivir sin mi y yo sentía una profunda tristeza, no quería hacerle daño... Me sentía ilusionada por mi relación con Juan, notaba que me estaba enamorando.


Así que me dolió mucho la noche de sábado en que yo supuestamente había de ir a la cena de empresa y que pensaba pasar junto a él, pues mi movil seguía mudo, no recibía confirmación de nuestros planes. Lo veía por pantalla, en Mola Tv, pidiendo sus canciones, riendo con la gente. Entré en el chat con otro número de teléfono y otro alias, haciendo ver que era una chica diferente. Enseguida me llegó su mensaje: "aquí tienes mi número, sin malos rollos".... Me proponía quedar esa noche y salir juntos a bailar. Mientras tanto, en mi teléfono habitual, me decía que la madre de un amigo suyo estaba muy enferma y que se había de quedar con él a hacerle compañía, que no iba a salir. Puñalada trapera a mi corazón. Me cabree muchísimo.


Pasado el fin de semana, fui a verle. Discutimos. Juan no sentía lo mismo que yo por él, hacía poco que había empezado su nueva vida y no quería algo serio tan pronto, atarse a alguien, tenía a las chicas del chat a su disposición, mucho donde elegir, además yo seguía casada y él no se veía capaz de afrontar ese secretismo, siempre ocultándonos a los ojos de los demás, no poder ir juntos a los sitios ni disponer de tiempo... Yo no daba el paso y él no quería esperar.


Soy una persona muy sincera, me gusta que me hablen a la cara, aunque sea de cosas que duelen. Hubiera preferido que él me explicara todo eso que pasaba por su cabeza sin necesidad de engañarme antes, aunque me hiciera daño lo habría sabido aceptar. Así que lo dejamos.


Estuve varios días en que me ponía a llorar por todo, Fran se daba cuenta. "A ti te pasa algo" me decía con mirada escrutadora. "Estoy depre", era mi respuesta. No podía dejar de pensar en Juan.


Apenas duró un mes y medio pero fue muy intenso. Yo jamás había sido infiel, esa fue la primera vez. Ahora se que fue un paso más en mi cambio, reconozco que me ayudó a tomar muchas decisiones posteriores, que me enseño a valorarme más a mi misma, a gustarme. Y yo le doy las gracias por eso.

Por cierto, este es mi post número cien... Este recuerdo especial ha sido mi celebración.


miércoles, 21 de mayo de 2008

Hoy hace un año

Hoy hace un año, exactamente.
Acababa de salir del despacho de un abogado para informarme sobre lo que me supondría separarme, estaba mirando la ropa de una tienda sin demasiado interés, intentando aclarar mis ideas, cuando me sonó el móvil.
Fran ya casi estaba frente a la portería de nuestro piso en Terrassa, me esperaba con el coche para irnos hacia nuestra casa en El Pont de Vilomara, a 30 Km. de allí.
Subí la calle apresuradamente, temerosa de una bronca, como siempre.
El Ibiza rojo ya estaba parado en la avenida, esperandome. Ese día, Fran se había traido unas celosías de madera para poner en el jardín y el asiento del copiloto estaba tirado hacia atrás, ocupado, así que tuve que sentarme tras el asiento del conductor.
La tarde era soleada, muy tranquila, como la de hoy.
Supongo que fue la combinación de estar lejos de su alcance, sólo sus ojos intensos me escrutaban desde el retrovisor, y el contínuo escucharle hacer planes. Cuando me preguntó qué pensaba al respecto, vi la puerta abierta y me atreví a dar el paso.
Le expliqué que ya no sentía nada por él, que quería volar en solitario, hacer mis propios planes, vivir otra vida muy distinta.
Lo hice con calma, sin ponerme a llorar. Algo poco habitual durante nuestra relación.
Paramos en un descampado, a medio camino, salimos del coche. Él estaba tan nervioso que no se sentía capaz de seguir conduciendo.
Yo estaba asustada, pero me mantuve firme.
Él lloró, gritó, lo ví derrumbarse. Intentar chantajearme con sus emociones...
Pero esta vez, ninguno de sus trucos dio resultado. Lo tenía más claro que nunca.
Yo ya estaba cansada de engañarle, de engañarme a mi misma, de tres años de dejarlo y volverlo a intentar, de no ser felíz.
Al final me llevó de vuelta a Terrassa y él se fué hacia El Pont. Dijimos que nos daríamos un tiempo para pensarlo, antes de dar el paso definitivo.
La noche siguiente tuve que volver andando a casa desde la otra punta de la ciudad.
Observando el cielo oscuro y lleno de estrellas, me sentí libre.
Ya ha pasado un año, he hecho muchas cosas, he vivido muchísimas experiencias (buenas y malas), he viajado, he conocido muchísima gente, he hecho buenos amigos.
Por supuesto que en algunos momentos le he echado de menos y he recordado cosas que vivimos juntos durante estos diecisiete años, pero no me he arrepentido ni un solo segundo de mi decisión.

jueves, 10 de abril de 2008

Un juego


Cuando Fran y yo nos casamos no teníamos dinero para irnos de luna de miel, con lo poquito que habíamos sacado en la boda nos compramos una Playstation, aquel cacharrillo gris que nos hizo pasar tan buenos momentos juntos (y también discutir y enfadarnos en otras ocasiones, por qué negarlo).

Fran era las manos, la agilidad, la velocidad de reacción. Yo el cerebro, las estrategias, la memoria. Juntos, el equipo perfecto.


Nuestro primer juego fue Medievil, una divertida calaverilla que iba matando zombies.


Pronto nuestros juegos favoritos fueron los llamados "survival horror": Resident Evil, Dino Crisis, Alone in the Dark, Parasite Eve...


Pero si hubo un juego que nos impactó como pocos fue Silent Hill. Jugábamos siempre de noche, al acabar la jornada, después de cenar, los fines de semana hasta altas horas de la madrugada. Fran machacaba a los enemigos con crueldad, yo resolvía enigmas y puzzles y le iba guiando por los pasadizos y callejuelas. Seguíamos con interés el transcurso de la historia, cabreándonos con los malos, emocionandonos con la muerte de la bonita enfermera y pegando botes en el sofá con cada susto.


Recuerdo especialmente una ocasión en que nos habíamos quedado atrapados, no sabíamos como seguir (luego ya descubrimos las guias que se iban publicando...), había un enigma que se nos resistía, unos cuadros con unos dibujos de horóscopos y un panel numérico debajo.... Después de estar dándole vueltas a todo tipo de soluciones sin acertar, casi a las cuatro de la madrugada, decidimos dejarlo e irnos a dormir.


Ya metiditos en la cama, con las luces apagadas, empezando a quedarnos dormidos, se me ocurrió sugerir: "oye, ¿no será el número de patas?..." Así que nos levantamos otra vez para probarlo. Y lo que es peor, como funcionó, ¡continuamos hasta más de las seis!


Era tal el nivel de obsesión que tenía con el juego que a veces me parecía oir las sirenas que avisan del cambio del mundo "normal" al otro "perverso" en mi vida cotidiana.


Llegamos a jugarlo hasta cinco o seis veces, para conseguir todos los finales y todas las armas.


Es una lástima que sus secuelas ya no fueran tan adictivas como el primer Silent Hill.

viernes, 29 de febrero de 2008

Cambio




El 19 de Septiembre del 2004 mi corazón se rompió en mil pedazos. Ver al hombre que era mi vida convertirse en un monstruo trastocó mi mundo, él mató a la persona que era -o en la que me había convertido por él- y, de esa muerte, nació alguien nuevo, o quizás sólo recuperé la esencia de aquella chica picarona de 19 años llena de inquietudes y deseosa de probar cosas que era cuando nos conocimos y que se había ido enterrando bajo años de represión. Los insultos y desprecios continuos me habían hecho decidir que, aunque lo amaba, no podía continuar a su lado. Sentada en el sofá, se lo dije lo más amablemente que supe. Él se encerró en la cocina. Cuando la puerta se abrió, todo parecía ir a cámara lenta, lo veía acercarse a mí, armado con el cuchillo de carnicero y, con la cara demudada por la rabia, descargar su fatídico golpe. Me recuerdo con la boca abierta por el asombro, raudos pensamientos en milésimas de segundo "esto no me puede estar pasando".... Nunca llegó a materializarse, el terrible y frío filo se quedó junto a la delicada piel de mi cuello, pero sus palabras "te voy a matar, te voy a cortar en trocitos y te voy a tirar a un container..." y aquellos ojos de brillo demencial obraron el milagro de hacerme reaccionar. Corrí al baño, el corazón desbocado, las lágrimas tragadas durante catorce años manando de mi interior, escapando por mi boca en forma de vómito, todo mi cuerpo presa del temblor. No había muerto físicamente, pero algo se había roto en mi esencia. Y aún tuvieron que pasar tres años más desde aquella noche antes de convertirme en la persona que soy ahora. Pasaron muchas más cosas después, pero ese fue el punto de inflexión del CAMBIO.