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jueves, 4 de septiembre de 2008

Alessandro repite

Tengo una reunión de trabajo en Barcelona ¿Nos vemos?
¡Vale!
Me alojaré en Torre Catalunya. Podemos repetir en el 6&9 que está cerquita, si te apetece.
¡Genial!
Ok. Quedamos en Sants-Estació, frente a la cafetería donde desayunamos.


Llego en cinco minutos. Llevo un vestido negro.
Pues... creo que te reconoceré, ya te he visto un par de veces... desde muy cerca jajaja


Zapatillas deportivas, tejano claro y una camisa blanca con cuadros azules, muy cómodo y sencillo, Alessandro me esperaba con una sonrisa. Fuimos dando un paseo hasta el local.

No estaba muy lleno, María, la dueña, me comentó que seguramente es por la cuesta de Septiembre, los libros de texto de los niños, el material del cole, las vacaciones.... Eso o que vuelven a dar la serie esa de "Sin tetas no hay paraiso" con el famoso Duque... y las mujeres han preferido quedarse en casa esta noche jeje

Enseguida comenzamos a charlar con una pareja americana que estaban en la barra. Él muy alto y corpulento, con un bigotón, ella muy delgadita, rubia con una melena corta, ambos sobre la cincuentena. Ella no le quitaba ojo a mi escote. Yo observaba, alucinada, como Alessandro mantenía una conversación en un perfecto inglés. Me sentía un poco como Gómez Adams cuando le dice a Morticia que le hable en otros idiomas... Mmmm! ¡Qué sexy le encontraba hablando así!
La noche se nos pasó en un suspiro. A eso de las cuatro el local estaba vacío, así que nos fuimos al hotel y dormimos juntos hasta la hora de marcharme. Mmmm.....¡Que encanto de hombre!

domingo, 31 de agosto de 2008

Agujetas

Volví a recibir noticias de Alessandro.

El mensaje que me envió me dejó asombrada. Venía con el Ave, pasábamos la noche juntos y regresaba para Madrid a la mañana siguiente, en el primer tren. ¡Uau! ¡Debí gustarle mucho! jajaja Me comentó que, si yo quería, podíamos montar una pequeña fiesta con mis amigos en alguno de los clubs de Barcelona. Contacté con Carlos y quedamos en la puerta del Rainbow a medianoche.

Bajé en el último tren hasta Sants Estació, el suyo llegaba casi a la misma hora. Al acercarme al mostrador para preguntar por dónde salía la gente del Ave, una mano me tomó del hombro. Era él. Muy guapo y sonriente, con esos deslumbrantes ojos de zafiro.

Decidimos ir a la zona de Nou Barris, buscar un sitio donde comer algo y llegar dando un paseo a nuestro destino. Nos acercamos con un taxi hasta Fabra i Puig. Cenamos en un restaurante tipo taberna vasca llamado Txapeldun. Yo pedí una ensalada variada y un carpaccio de lacón y Alesandro prefirió churrasco. Pasamos un rato genial con una buena conversación y muchos planes para la noche.

Luego, con la compañía de la brisa fresca de la noche, fuimos subiendo tranquilamente. No tuvimos que esperar mucho hasta que llegó Carlos. Es futbolista profesional, rubio, ojos muy azules, de pecho amplio y muslos duros como el acero. Le gusta el BDSM, es un Master realmente capacitado, con mucho ingenio, sentido del humor y fuerza. Y siempre me lo paso genial cuando estamos juntos.

Nos tomamos algo juntos en el interior, enseñamos a Ale el local y nos pusimos cómodos. Realmente memorable el rato que me hicieron pasar estos dos caballeros en el sofá, compartiéndome entre los dos generosamente sin acaparar. Carlos sabe además perfectamente como conseguir un squirting y me temo que les dejé el suelo bastante mojado...

En la cama grande me hicieron sudar de lo lindo. Cuando estuvimos un poco cansados de jugar juntos (este par de máquinas me tenían ya casi agotada), empezamos a darnos cuenta de que, pese a lo tarde que era (más de las dos de la mañana) y pese a que era sábado, el local no acababa de llenarse y los que habían no parecían muy dispuestos a interactuar con nosotros o no nos atraían.

Carlos nos comentó que el local de moda ahora era el nuevo "6 y 9" en Sants y que los sábados se ponía hasta la bandera de gente.... Yo había elegido el Rainbow porque me gusta mucho y porque guardo muy buenos recuerdos de otras ocasiones en que he estado allí... Así que, sin tener que hablarlo mucho, decidimos mudarnos al 6 y 9.

María, la dueña, nos recibió en la puerta y, con mucha tristeza, pues conoce a Carlos y sabe que es de fiar, nos dijo que el local era sólo para parejas y no pudimos entrar. Nos recomendó que fuéramos al Libert, pero al intentarlo allí, tampoco nos dejaron pasar. Aforo completo, dijo el de la puerta, aunque acabábamos de ver salir a seis personas... Yo creo que ya tenían ganas de cerrar...

Mi futbolista había de madrugar para un partido, así que se dio por vencido y nos dejó a Alessandro y a mi con sus mejores deseos de que disfrutáramos lo que quedaba de noche. Mi italiano y yo decidimos volver a probar suerte en el 6 y 9 y esta vez sí entramos. Y nos divertimos mucho hasta pasadas las cinco de la mañana.

De nuevo en Sants Estació, esperamos a que abrieran la cafetería y desayunamos juntos y, al poco, mi niño de ojos de zafiro volvía a la capital, cansado pero contento y yo con el Cercanías hacia mi casa, en la misma situación...

El domingo, prácticamente lo he pasado durmiendo..... Tengo unas agujetas que casi no puedo moverme. Ay! ¡Me hago mayor! ¡Tanto sexo no puede ser bueno! ¿Verdad? Jajajajaaaaaaaaaa.......

lunes, 25 de agosto de 2008

Vacaciones en Madrid VIII

Día 8 - Domingo: Feliz regreso

Este verano será recordado por el trágico accidente de un avión en Barajas, pero el avión que yo recordaré será el que está tatuado en la espalda de Alessandro. ¡Vaya noche!

Me levanté temprano el domingo y liquidé mi cuenta en el hotel. Bajé en metro hasta la Estación de Atocha y allí dejé mi maleta en las consignas. Mi tren no salía hasta la una y quería aprovechar mi última mañana en Madrid.

Dentro de la Estación hay una pequeña selva que no tiene nada que envidiarle a la del invernadero del Botánico. Me chocó ver a la gente en la barandilla mirando las piedras del estanque y, al acercarme más, entendí porqué. No eran piedras sino tortugas. Montones de tortugas de Florida y de otras razas acuáticas. Yo que he tenido muchas se lo hipnotizantes que pueden llegar a ser.




Luego me fui dando un paseo hasta el Rastro. Me sorprendió ver un montón de zapatos colgados de un cable. Una vez me explicaron que eso se hace en Estados Unidos para recordar a amigos que murieron.... ¿Será este el mismo caso? Si alguien sabe el porqué, espero que me lo explique.



El Rastro me gustó mucho, su variedad y colorido, pero la multitud congregada me agobió bastante... Me di unas cuantas vueltas por las calles atestadas, pero no compré nada.

De nuevo en la estación, ya en el Ave de vuelta a Barcelona, me despedí de la ciudad con mucho cariño, espero regresar pronto y terminar de conocerla a fondo, visitar los sitios que me han faltado y repetir de los que me han gustado.

En resumen, Madrid me ha parecido una ciudad preciosa, muy limpia y cultural. Eso que se dice siempre de "echaría de menos el mar", pues no es cierto, Madrid está llena de agua, mucha más que en Barcelona, hay fuentes decorando cada punto de la ciudad, lagos, estanques... Y la gente es muy agradable.

Como suele decir Arnold Schwarzenegger en sus pelis: "volveré"... Y entonces ¡preparaos, madrileños!


domingo, 24 de agosto de 2008

Vacaciones en Madrid VII

Día 7 - Sábado: Relajada

El plan del día era, para empezar, una visita al Retiro. El metro me dejó en la misma puerta. El Parque del Retiro es muy bonito, me recordó mucho al Parque de la Ciudadela, pero en enorme. Es casi un bosque, con preciosos rincones donde perderse, lleno de fuentes espectaculares y un lago con su embarcadero. La gente pasea, alimenta a los gatitos o a las palomas, pasea en barca, todo tiene un cierto ambiente íntimo, acompañado por la música de un saxofonista amateur que no dejaba de tocar "Strangers in the night".

Las sirenas del embarcadero son hermosas y sorprendentes. Me hizo mucha gracia oír a una niñita decirle a su papá: "¡mira papi, tiene culo!" y es cierto, sus piernas se enroscan en una cola doble, nunca había visto sirenas así, preciosas, con sus cuerpos generosos de otra época donde la belleza tenía mucha más carne sobre el hueso.


Me encantó un pequeño parque dentro del Parque, una maravillosa rosaleda. Haciendo auténticos equilibrios, conseguí atar la cámara a uno de los enrejados y poner el disparador automático y la verdad es que quedé bastante bien... porque yo lo valgo jajaja

Por supuesto, no podía dejar de visitar la fuente del Ángel Caído, una de las pocas estatuas que existen dedicadas al Diablo. Mmm! si los demonios tienen ese tipazo, creo que conozco a más de uno jeje...

Y también el increíble Palacio de Cristal, frente a su lago con surtidor y un original paso para llegar a él bajo una cascada muy lindo, del que se sale un poco húmedo por las gotas que caen de las estalactitas del techo...


Muy cerca del Retiro está el Jardín Botánico, al que se accede pagando una entrada (unos ridículos 2 Euros que bien valen la pena) y es donde fui a continuación.




Me enamoré de las dalias, me reí en el huerto, entre los tomates y las calabazas, busqué infructuosamente alguna maceta con hinojo entre las plantas aromáticas, paseé bajo las vides llenas de uvas de diferentes variedades, contemplé la famosa colección de bonsais donada por el expresidente Felipe González, me sentí en plena selva amazónica en el invernadero y me fotografié con una glicina, mi trepadora favorita. Una auténtica delicia.

Al salir de allí, para hacer tiempo hasta las dos, volví a la Plaza Mayor, intenté apuntarme a una visita guiada por la ciudad donde se explicaban viejas leyendas, pero el cupo ya estaba completo y no pudo ser. Volví hasta la Estación de Atocha.


A partir de las dos del sábado, el Museo Reina Sofía es gratuito, entré a ver el Guernika en persona, también disfruté de algunos cuadros de Dalí y me quedé algo más de una hora viendo un documental sobre canciones de la postguerra. Fue muy entretenido estar allí sentada, rodeada de un grupo de abueliyas que se las cantaban todas, yo también canté alguna, lo reconozco... Por cierto, que las muy pillas hablaban en catalán pensando que así nadie las entendía y yo me partía de risa al oírlas y entenderlo todo...

Luego, de vuelta al hotel para descansar un poco y arreglarme para la noche...

Cuando iba a salir hacia Madrid, me puse en contacto con un amigo que sabía que vivía en la ciudad, UHL, y él me contestó que, muy a su pesar, no íbamos a poder encontrarnos, pues salía de vacaciones a Grecia, pero que me mandaría a dos amigos suyos, Norman y Alessandro, para que me enseñaran la ciudad y me llevaran a algunos sitios divertidos. Me dio sus teléfonos y yo les mandé mensaje.

A Norman no lo pude conocer porque se iba a la Expo de Zaragoza, pero sí había conseguido arreglar una cita con Alessandro.

Y debo decir que no me defraudó en absoluto este interesante italiano de ojos de zafiro y manos delicadas. Ni el famoso local "Encuentros" del que tanto había oído hablar y donde dimos buen espectáculo, como la ocasión merecía...