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jueves, 22 de abril de 2010

Pesada


Si hay algo que me encanta de los gatos es su independencia. Están ahí en casa, te hacen compañía, a veces se dejan mimar y hasta te demuestran su cariño con altivez, como si ellos fueran tu amo y no al revés, pero la mayor parte del tiempo pasan de ti...

Yo no he tenido esa suerte.

Al llegar de Alicante, me esperaba una bronca en toda regla. Maullidos de todos los tonos y colores, a un volumen bastante estridente. Musa estaba muy cabreada conmigo por haberla dejado sola estos dos días y medio. Y eso que la dejé sobrada de comida y agua y de lugares calentitos donde dormir.... De la comida faltaba bien poquita, la muy petarda no ha comido casi nada, al ver que yo no volvía...

Y con ese temor a perderme (joder, quien iba a pensar que me llegaría a querer tanto jaja) no se separa de mi ni a sol ni a sombra.

Que voy al lavabo, se viene conmigo.

Que voy a la cocina, se viene conmigo.

Que estoy en el sofá, se sienta en la mesita, junto al ordenador y cada vez que me acerco a la pantalla, aprovecha para lamerme. Si estoy viendo alguna película, se estira sobre mis piernas, va subiendo lentamente, y cuando menos me lo espero, ya la tengo cómodamente situada en mi pecho y lamiéndome la cara...



Pero en la cama es lo peor. Mientras estoy leyendo, con las piernas encogidas, se mete bajo el nórdico y espera junto a mis muslos. Cuando apago la luz, sube hasta mi almohada y apoya su cabecita en ella, muy cerca de mi cara, para llenarme de besos de nuevo y tocarme suavemente con su patita. Me despierta un montón de veces mientras duermo, en su cariñoso afán de demostrarme su amor y a mi me sabe mal reñirla.... Y no descanso nada, me tiene frita....

Muy cariñosa, ¡pero muy pesada!

domingo, 21 de marzo de 2010

Triangulitos

Me gusta cuando un objeto que sirve (o está pensado) para otra función, es utilizado de manera diferente...

Es el caso de las esponjas de maquillaje con forma triangular que compré hace poco. Yo tampoco las compraba para maquillarme, porque yo no suelo usar maquillaje. Lo hice para usarlas para pintarme las uñas como habia visto en un tutorial de You Tube... La verdad es que me quedaron muy bien, con un degradado muy divertido...

El caso es que la que utilicé se quedó sobre la mesita de centro del comedor. Y Musa, mi gata, la descubrió. La pinchó con una uña y...¡la perdí para siempre!

Las dos nos divertimos mucho esa tarde: ella persiguiendo la esponja rebotona por toda la casa y yo riendome al verla contenta y juguetona, dando saltos y agazapandose para controlar a su presa.... Me hizo recordar cuando Richie, el gato de mis padres, jugaba con las bolas de papel de plata que le hacíamos, siempre encontrabas alguna por los rincones jajaja Al final, Musa, agotada, se quedó tumbada en el suelo, en todo el centro del comedor, con la esponja delante, observandola por si se volvía a mover...



Los dias siguientes, toda mi casa estaba sembrada de trocitos de esponja, a medida que ésta se hacía más y más pequeña.... Cuando fue una pequeña bolita que ya había perdido todo atractivo, la tiré. Y saqué un nuevo triangulo sin estrenar, igual de rebotón que el primero....
Esta mañana, viendo que Musa ya había vuelto a su muñeco de siempre, un cerdito de peluche al que muerde y maulla, lo que quiere decir que el triangulo ya se le ha acabado, pues he ido a por el tercero....
A ver si algun dia de estos la grabo, que es genial verla perseguirlo...

martes, 24 de febrero de 2009

Regalo de cumpleaños

El domingo fue mi cumpleaños. Lo celebré con una rica "calçotada" en la Masía Can Palet, una auténtica casa de pagés reconvertida en restaurante en medio de unos bonitos jardines, en plena ciudad de Terrassa, invitando a mis amigos Gonzalo y Xavi. También invité a S, pero ya había hecho planes para ir al Carnaval de Sitges y no pudo venir. Para los que no lo sepan, los "calçots" son como unas cebolletas largas que se cuecen a fuego vivo hasta que quedan quemados por fuera pero tiernos por dentro, se sirven sobre una teja para que conserven el calor y se comen pelando la capa quemada y mojándolos en una salsa muy rica hecha con almendras, con los dedos, levantándolos sobre tu cabeza para introducirlos en la boca. Es por eso que casi siempre se comen con babero (y guantes de plástico para los que no se quieren manchar las manos). Es algo muy típico en Cataluña por estas fechas, sobre todo en la zona de Valls (Tarragona). Estan muy ricos, son un vicio, te vas comiendo uno tras otro sin darte cuenta. Después de los "calçots", nos pusieron un montón de carne a la brasa con allioli y luego postre, café y una copa de cava. No quise encargar una tarta porque no quería pasar la vergüenza de tener que soplar velitas y que me cantaran... A eso de las cinco, Gonzalo se fue para su casa y nosotros a la nuestra.




Hablando por la noche con mi amigo Jordi por el Messenger, le confesé que nadie me había regalado nada. A él le pareció fatal y me dijo que podía ser que tuviera una sorpresa en días venideros..


Estuve esperando todo el lunes, pero nada pasó...


Hoy, a media mañana, de repente aparece un mensajero en mi super, preguntando por mi... y me hace entrega de un fabuloso ramo de flores. Las compañeras no paraban de preguntar quién me lo mandaba... Y yo mas orgullosa que nadie, poniendo mis flores en una cubitera con agua en los vestuarios. Las acompañaba una tarjeta: "Amore, Felíz Cumpleaños. Siempre dulce, Jordi". Le mandé un mensaje al momento, agradeciéndole el detalle. Sólo una vez me habían regalado un ramo de flores: mis padres cuando cumplí los treinta me trajeron a casa treinta rosas rojas. Así que me ha hecho mucha ilusión. La lástima es que duren tan poco. En casa las he puesto en una vieja pecera redonda que guardaba en el mueble del comedor. De momento Musa no ha intentado comerselas...





viernes, 6 de febrero de 2009

Una nueva Musa




Tengo una Musa nueva. No es que haya despedido a mi Musa dominguera y cachonda, esa que me sopla los cuentos de mi otro blog, esa que ultimamente no trabaja demasiado, la verdad, jajaja....

Una compañera de trabajo me preguntó si quería una gata. Hacía siete años que la tenía, ha sido madre hace un poco más de un año y su niño contrajo un virus. Al llevarlo al médico, una enfermera le dijo que podía ser toxoplasmosis, enfermedad que transmiten los gatos... Al final no lo ha sido, pero de tanto pensarlo, de tanto hacerse a la idea que debía deshacerse de su gata, al final me la ha dado. Y se llama Musa, que gracia.

El jueves por la mañana, mi compañera por fin vino a mi casa, cargada con la caja para la arena con la gata dentro, una bolsa de basura con la arena y otra con la comida y, al dejarla salir, nos pusimos a llorar las dos como tontas, ella despidiéndose de Musa, yo de verla emocionada.
Es una gata europea, de lineas estilizadas, con el vientre y las patas blancas y el lomo a manchas marrón clarito y negro, una larga cola y ojos anaranjados muy expresivos.

El primer dia Musa estuvo extrañada, escondida bajo el edredon de la cama, sin comer. Yo no sabía si Xavi la recibiria bien, no tenia muy claro que le gustaran los gatos, pero en absoluto, se han entendido de maravilla.

El segundo dia, a las cinco de la mañana, Musa maullaba y maullaba sin parar. Xavi me preguntaba, medio dormido, si no estaría entrando en celo. Pero no, está operada. Supongo que se sentia sola.


Pero se ha adaptado enseguida. Ya me sigue a todas partes por la casa, duerme a mi lado, se pasa el tiempo acurrucada en mi regazo, subiéndose a mi pecho y ronroneando mientras me "esponja". Se sube a cualquier mueble para estar a mi altura, me coge por el cuello con su patita y me lame la punta de la nariz. Me hace reir. Es un encanto.