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jueves, 28 de octubre de 2010

Objetos Personales: Cortapastas de Halloween

Cada año lo mismo.

Se va acabando el mes de Octubre.

Y yo me acuerdo de mis cortapastas con forma de figuritas típicas de la fiesta (un gato, una bruja, una calabaza...) y pienso: "¡voy a hacer unas ricas galletas de Halloween!"

Y entonces me doy cuenta de que se quedaron en la casa de Fran, mi ex.

Maldición!



Pero este año he decidido ponerle remedio y comprarme unas.

Busqué en Ebay las mismas que ya tenía y no me fue dificil localizarlas a un módico precio.

Entonces te asaltan las dudas.

¿Porqué pagar por una cajita de seis cortapastas....¡cuando por un poquito más te puedes llevar un cubo de 18!?



¡Adjudicado!



Así que, ¡aqui están! no volveré a pasar un Halloween sin mis galletas con formas terrorificas.

(Y si lo paso será porque no las quiera hacer, no porque no pueda, ala!)

domingo, 30 de marzo de 2008

Amuleto


Hace tiempo que colecciono dragones.

Empecé haciendo fotos de forjados y estatuas de piedra. Me sorprendió descubrir que en Barcelona, cuyo santo patrón es Sant Jordi, San Jorge, haya muchos más dragones que "caballeros salvadores" en la decoración de las fachadas de sus edificios. Incluso Gaudí hizo varios...

La gente, al enterarse de que me gustan, me regalaba figuritas de diversos tamaños y calidades, dibujos conseguidos en internet, libros sobre dragones, fotos de tatuajes...

Me encantan los dragones medievales, malvados, oscuros, con alas y garras, más que los orientales, tan etéreos.

El año pasado, poco después de separarme, Xavi, mi mejor amigo, me regaló un colgante de Bico, basado en los tatuajes tribales de los aborígenes australianos que representa un dragón. Simboliza la fuerza y la protección.... así que me ha venido muy bien como amuleto.

martes, 18 de marzo de 2008

Historia de un anillo


Me lo compré con quince añitos. ¡Qué ilusión me hizo! De plata, muy ancho... ¡brillaba tanto! Lo mandé grabar por dentro con el nombre de mi amor, Martin Kemp....

Unos cuantos años después, cuando conocí a Fran, mi devoción hacia él me hizo ir renunciando a pequeñas cosas, así que cuando me pidió que borrara el nombre y pusiera el suyo, lo hice.

No abandonó mi dedo anular de la mano izquierda hasta el momento de, ocho años después, ser reemplazado por otro, una alianza en oro blanco y amarillo.... sin inscripciones.

Otros ocho años más tarde... estando ya separada, mi amiga la psicologa social Vanessa Gamero me dijo que debía quitarme el anillo de casada, por mi estabilidad mental. Yo le decía que me lo quitaría cuando encontrara otro que me gustara más.... Me compré uno en oro blanco, pero me sentía incomoda, no se por qué.

Un dia, rebuscando en mi caja de abalorios varios (pendientes, collares, pulseras, colgantes, piedras brillantes, broches...) apareció mi anillo de quinceañera. Pensé que ya no me cabría, mi cuerpo ha cambiado tanto... pero si entraba. Pensé que, fíjate que ironía, me quitaba el anillo de casada para ponerme otro anillo, que llevaba su nombre....

Así que puse manos a la obra. Lo llevé a un joyero. Le mandé borrar la inscripción de su interior y grabar el mio por fuera. Sí, por fuera, abierta al mundo, sincera, mostrando lo que soy, cómo soy.....

Cuando lo recogí su aspecto era como el primer dia, tan reluciente, tan nuevo... que me hizo llorar de emoción. Como yo me siento ahora, nueva, reluciente, mucho por vivir.

Mi anillo. Parte de mi.

martes, 11 de marzo de 2008

El primer post de mi vida



"Me operaron en la clinica Barceloneta.
Cuando fui al quirofano me preguntaron:
¿cómo te llamas? Mónica, contesté.
Entonces uno gordete gritó:
¡que ya está aquí la Mónica!
Una enfermera que estaba allí me dijo:
cuando yo te diga bufas muy fuerte
Y me pinchó con una aguja y me puso un esparadrapo
pero sin quitar la aguja, claro.
Y me preguntó:
¿que te pongo, mucho o poco cloroformo?
Poco, contesté.
Uno de dientes largos se hizo mi amigo.
Y ya no me acuerdo de más.

Cuando estaba en la camilla
estaban operando a mi amiga Esther.
Me dejaron en la cama y a cada rato escupía sangre.
Aquella noche no dormí nada.
Esto pasó el 17 de Abril de 1980.

Mi papi me compró una bocina y esta libreta, ¡gracias papi!"

Tenía nueve años y me acababan de operar de las amigdalas. La bocina era porque no podía hablar, la libreta para apuntar lo que quería decir. Recuerdo haber comido mucho helado. La bocina se perdió, la libreta se gastó... pero yo conservé esta hoja, con todo mi cariño.