martes, 6 de mayo de 2008

Una idea graciosa

Hoy me he planteado una "duda existencial", como las llama Pablo Motos.

Cuando yo les digo a los clientes "pasen en orden de cola"...

¿cómo se ordenan los hombres, de mayor a menor tamaño de cola, o viceversa?

Es para saber a quién he de sonreirle más....

2 comentarios:

Noviembre dijo...

jajajaja!! pues tú sonríe a todos y así acertarás...
un beso Nikky

tntxtnt dijo...

Pues mira, no te equivoques como le paso al rey ese que quería casar a su hija y andaba el hombre preocupado porque conocía el tamaño, vigor y barbarie de los hombres de su sequito, así que hizo formar a todos los mozos casaderos en el patio de armas de palacio, desnudos y con un tambor delante de su miembro. Después con soberana gallardía hizo pasear por delante de todos a su hija, que era una mujer bellísima, así que los tambores empezaron a tocar estruendosamente. Con tal alborozo de tambores el rey, alborozado y contrariado decidió preguntar al príncipe, ¿que debía hacer?, y este le respondió que debía hacer pasar a la princesa otra vez y el tambor que no sonase ese segundo paseo, indicaría sin lugar a dudas, cual era el miembro mas comedido, es decir el mas indicado y el menos vigoroso para poder casar a la princesa con la seguridad de que no le haría daño, cualquiera de esos bestias de la corte. Así que hizo pasear a la princesa por segunda vez delante de sus vasallos y sonó otra vez un repique de tambores, hasta que uno no sonó. El rey decidió casar a la princesa de inmediato, no sea cosa que se pierda la infanta por el camino. Y después de la noche de bodas le pregunto el rey a la princesa que como había pasado la noche, a lo que la princesa respondió..., Papa, tu si que sabes escoger marido, como podía ocurrírsete semejante idea..., casarme con el hombre mas vigoroso del reino para que me hiciera feliz toda la noche. Pero... ¿cómo? pregunto el rey contrariado, si solo sonó el tambor una vez! exclamo, claro respondió la princesa, es que lo rompió a la primera vez y la segunda ya no sonó!.
¡Osea que las apariencias engañan! No te fíes
jorditnt