jueves, 30 de abril de 2009

Crueldad mental

Hace mucho tiempo leí la historia de un empleado alemán que había denunciado a su empresa por crueldad mental. Era la época de Navidades y este pobre tipo se pasaba las ocho horas o más en su puesto de trabajo con los villancicos a todo trapo, lo que le producía mucho estress.... Esos puñeteros Niños cantores de Viena y la madre que los parió, todo el día con el "Na-vi-dá, Na-vi-dá...", "Ande, ande, ande...", "pero mira como beeeebeeeen....", "Ro-po-pom-pom, ro-po-pom-pom..." etc. (en su versión alemana, claro, pero que deben ser igual de cansinas)....


Yo estoy pasando una época realmente mala en la tienda con la megafonía. Que si el dia del padre, que si el bacalao en Semana Santa, que si el pastel de Sant Jordi, que si cómprale colonia a tu madre, que si tenemos fruta a granel...


Para cualquier cliente, realizar una compra normal suele llevarle entre veinte minutos y media hora, y no supone un atosigamiento demasiado importante. Pero yo que me lo he de tragar ocho horas seguidas, acabo hasta el moño.... Y para acabar de rematarlo... Aaaaarrrggghhh!!!:


Los anuncios vienen grabados en discos, supongo que en mp3 o un formato reducido para que quepan muchos, de 50 a 100 anuncios. Y se enganchan. Salen seguidos, puede que cinco o seis, luego un poco de música, que se corta antes de tiempo, otra tanda de anuncios, que se van acortando, cada vez sale menos trozo hasta que se repite una y otra vez sólo el principio, sea música o alguien hablando. Y cuando por fin se corta, unas cuantas canciones y vuelta a empezar...


"Tu-rú, tu-rú...", "tu-rú, tu-rú...", "tu-rú, tu-rú...", "tu-rú, tu-rú...".... y así cincuenta veces... Ponte en mi lugar: ¡me vuelvo loca! Estoy en mi caja e intento no prestar atención, pero es un lavado de cerebro. Me noto irascible, tensa, de mal humor. Siempre he sido una persona a la que le molesta mucho que le repitan las cosas... A veces dejo el microfono abierto para que se produzca un ratito de silencio y poder descansar, que se acaben los anuncios y vuelva a sonar la música...


Me he quejado a los jefes, algunos clientes también, pero me dicen que no se puede hacer nada.


Uff! Solamente me queda esperar a que no haya nada más que anunciar... aún queda San Juan y sus cocas....

2 comentarios:

miquel dijo...

ya me pasaré más a menudo, pues, para algrarte la jornada laboral.

Maldita inocencia dijo...

Te parece cruel, si? Prueba a tener a alguien en casa que toque la guitarra eléctrica a todas horas...o la batería (matarle no...pero unas hostiassss) ;)
Besos guapa