jueves, 23 de julio de 2009

Traviesa

Juanma ya me ha avisado de que la semana que viene será posiblemente su última visita a Barcelona antes de coger las vacaciones, estaremos un mes sin vernos, así que cuando lo hacemos, nos empleamos con ganas...

Tenemos por costumbre bajar a un restaurante italiano que está a la vuelta de su hotel para cenar. El camarero es un cubano gordito, muy moreno, con gafas. Siempre se me come con los ojos y se muestra muy atento con nosotros... Cualquier excusa es buena para volver a acercarse a nuestra mesa y echarme un buen repaso...

Me he comprado un vestido nuevo, negro, abierto parcialmente por delante con botones, cuello Mao, con bolsillos, mangas afaroladas, ligeramente ceñido... Me hace sentir como una sexy "Señorita Rottenmeyer" jeje... A Juanma le ha vuelto loco cuando me ha visto...

Bajamos a cenar al restaurante y mi camarero favorito casi se cae del susto. Los labios rojos, la melena salvaje, la mirada oscura y provocadora, el vestido riguroso pero sensual, los taconazos de infarto: soy toda una "vamp", y mi amigo valenciano está encantadísimo de llevarme del brazo.

Primer detalle que me hace reír: le pedimos un Lambrusco con la cena y nos trae un Rioja... Creo que hoy lo despisto más de lo habitual jejee....

Al terminar, llegada la hora de los postres, Juanma y yo bromeamos sobre la seducción, la provocación y no me resisto a, juguetonamente, desabrocharme el primer botón de mi vestido, dejando ver un escote de los que hipnotizan... El cubanito aparece raudo a mi lado, haciéndonos reír por lo bajo, sin poder evitar el asomarse a tan increíble balcón, pasándonos nerviosamente las cartas de los postres. Yo me decido por el tiramisú, Juanma se pide un sorbete de limón.

No pasan ni dos minutos y nuestro camarero vuelve a estar a mi lado, pasándole de nuevo la carta a mi amigo. "Lo siento, señor, no nos quedan sorbetes. Si desea alguna otra cosa..." Juanma repasa la carta una y otra vez, mientras el moreno no le quita ojo a mis pechos, y acaba pidiendo otra cosa.

Al marcharse, me troncho de la risa. "Que sepas", le aviso con picardía, "que SI tienen sorbete de limón, pero es que no podía aguantarse a echar otro vistazo..."

Cuando regresa a nuestra mesa, trae mi tiramisú y... ¡un sorbete de limón!.... "Hemos encontrado uno", nos anuncia. Yo tengo que morderme el labio y apartar la vista de la asombrada cara de Juanma para no estallar en carcajadas. Ya he vuelto a abrocharme el botón, así que esta vez, nuestro camarero no puede disfrutar del suculento panorama....

Al marcharse, Juanma me dedica una de esas miradas que me dicen: "¡¡Traviesaaaa!!"..... Mmmm.... ¿Me castigarás cuando subamos a la habitación?.... ;p

1 comentario:

Juan dijo...

Jejeje.
Nos van a poner en un sitio preferente la proxima vez que vayamos. El camarero debe de flipar contigo, diciendo... que hace este tipejo con una tia como esta, Diossssss.....
Me encanta tu forma de ser. No cambies ni dejes que lo hagan